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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Niños maltratados = Psiques debilitadas = Daño emocional.





Irene es delgada y menuda, está cansada y lleva mucho rato llorando. Está tan agotada que no tiene ganas de comer. Juan la toma fuertemente de un brazo y la tira al suelo. Luego, la arrastra hasta el baño y la mete a la ducha y le deja caer el chorro de agua fría por aproximadamente un minuto.
Irene se calla (que no es lo mismo que calmarse), tiene miedo y mantiene ese llanto a saltos, pero muy en silencio. Finalmente, Irene se duerme agotada de tanto llorar. Estresada, angustiada, con desesperanza total.
Irene tiene 35 y Juan 40, son marido y mujer.
Esto que acabo de describir sería un abuso y un horror para casi todo el mundo, pero si Irene fuese una niña la práctica estaría absolutamente justificada. En ese caso la gran mayoría diría que se está “educando". Tiene que obedecer y saber quién manda. No le pasará nada por unos golpes y unas duchas frías, a todos nos pegaron y estamos súper bien. No hay que exagerar, dicen.
La crianza y la educación habitual es ya de por sí neurótica, carente, autoritaria y abusiva y si a eso le sumamos familias desestructuradas, ausentes, carentes de recursos intelectuales y/o emocionales, pues ya es el desastre.
Cultura de la dominación y de la represión, más flagrante aún frente a los niños, sobre quienes se vierte toda la mierda emocional, reproduciendo así el desamparo y la neurosis generación tras generación.
Familias y escuelas basadas en la represión, el abandono y el miedo.
Ahí está todo. O nada. Como prefieran.

Niños maltratados = Psiques debilitadas = Daño emocional.

 


 

miércoles, 12 de abril de 2017

Hagamos que la crianza se convierta en una experiencia de más disfrute y menos quejas.



Si nos diéramos cuenta realmente de lo rápido que pasa la infancia, de lo rápido que los hijos crecen, se emancipan, vuelan de nuestro lado para hacer su vida aprenderíamos a elegir las batallas realmente importantes y nos centraríamos en disfrutar de sus maravillosas, únicas e irrepetibles infancias.
Podemos hacer que la crianza se convierta en una experiencia de más disfrute y menos quejas.
En la foto con mi hijo Ignacio cuando tenía 8 años, ahora tiene 22 y hace 2 que vive solo en otro país. Nunca le di un golpe, nunca lo humillé, nunca lo amenacé y es el ser más noble que conozco.
No lo veo hace 3 meses, pero hablo a diario con él. Es feliz viviendo en Madrid y yo lo soy por él ❤







lunes, 3 de abril de 2017

El golpe, el miedo, el abuso queda grabado profundamente en el cuerpo y la psique de las personas

Cosas que una lee por ahí:

-"¡Ay qué le ponen color! ¿A quién no le pegaron sus buenos charchazos cuando chico? Hasta cinturonazos yo recibí y aquí estoy de lo más bien".


¿Ya? ¿En serio? ¿y qué tal la depresión? ¿las crisis de ansiedad? ¿las pastillas diarias? ¿Cómo anda la seguridad y la autoestima? Yo pregunto nomás.
El golpe, el miedo, el abuso queda grabado profundamente en el cuerpo y la psique de las personas pudiendo generar patrones de comportamiento disfuncionales.
Sepan que la conciencia se puede engañar diciéndole que lo malo es bueno y viceversa; pero el mundo visceral, emocional, ése más antiguo que todos poseemos, es todopoderoso, y es ciego y sordo frente a las mentiras, y no se puede engañar, y siempre, siempre encontrará la manera de asomar.











domingo, 2 de abril de 2017

El castigo corporal NUNCA debe utilizarse en los niños bajo ninguna circunstancia

Los que defienden que está bien pegar a los hijos para que sean personas "sanitas" y de bien no tienen idea el daño que le están haciendo a sus hijos.
Hay estudios serios, de Paper científicos, fíjense, que han demostrado que los niños cuyos padres usan el castigo físico, muestran más problemas emocionales o de adaptación que los niños que no reciben castigos.
Y otro estudio reciente ha demostrado la relación entre los antecedentes de una disciplina con castigos físicos y la depresión y los problemas en la adolescencia, como la delincuencia juvenil.
El castigo corporal NUNCA debe utilizarse en los niños bajo ninguna circunstancia. Numerosos problemas están asociados a ese tipo de crianza y los padres estamos obligados a cuidar de nuestros hijos. Informarse hoy es re fácil, no hay excusas.





martes, 13 de septiembre de 2016

Si por educar a los hijos se transgreden sus derechos, se está haciendo justamente lo contrario a educar.

La libertad en la crianza, termina donde comienzan los derechos de los niños.
Si por educar a los hijos se transgreden sus derechos, se está haciendo justamente lo contrario a educar.
Quien corrige con maltratos, gritos, humillaciones, golpes, violencia, sólo alimenta el odio y el sometimiento. No hay que hacerle a otro lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros. 
Simple. Cortita.




lunes, 12 de septiembre de 2016

Justificar los malos tratos a los hijos es la secuela que han dejado los golpes recibidos en la infancia.

Pegarle a las mujeres es delito. Pegarle a los ancianos, ¡Peor!. Pegarle a los animales es cosa seria. Saltan hasta los defensores de los piojos.
En cambio pegarle a los niños es EDUCAR.
¿Hasta cuándo se justifican? Si usted es una madre o un padre maltratador, asuma, haga algo, pida ayuda, cambie, siempre hay tiempo para hacerlo. Pero no justifique lo injustificable. Golpear a cualquiera es delito, es violencia, es maltrato. Golpear a un niño es un abuso de poder como cualquier otro, justificarlo es como decir que un hombre debe golpear a una mujer de vez en cuando "si ella se lo gana".
Los niños, como todas las personas, merecen respeto, más de sus padres, los obligados a protegerlos. Pegarle a los hijos es cobardía, ellos no pueden defenderse.
Qué triste leer que un hombre adulto "se emociona y se le aprieta la garganta" al ver que un padre abofetea a su hijo "para educarlo" porque "lo bueno se aprende en casa".
Qué pena por sus hijos y familia, ojalá que por justificar a sus padres, no se equivoque también con sus hijos. Ojalá no sea demasiado tarde, porque al defender el maltrato casi seguro "enseñará" de la manera en que a él le enseñaron. Que la violencia es el camino.
La gran mayoría de las personas que justifican el maltrato sufrieron abusos durante su infancia y, a veces inconscientemente, buscan excusas para autoconvencerse de que está bien pegar a los hijos.
Defender los malos tratos a los niños se considera un síntoma de la naturalización del maltrato en la infancia y las personas que lo padecen no logran verlo. Es la secuela de recibir malos tratos y abusos.
Decir "me pegaban cuando chico, pero me sirvió y estoy sanito" expresa la mayor de las contradicciones, puesto que no hay mayor trauma emocional posterior a ser víctima del maltrato que naturalizarlo, defenderlo y reproducirlo.
Este efecto postraumático se denomina “identificación con el agresor”, es la manera en que la víctima intenta sobrevivir afectivamente a la violencia poniéndose en el lugar del victimario. Entender que mis padres, a quienes he amado y quienes me han alimentado, dado casa, pero además de hacerme cariño, me han golpeado, deja mi cerebro "engañado", "atrapado". Luego, por lealtades heredadas por cultura, por religión, justifico los golpes que recibí, fue mi madre o padre a quien debo honrar quien me los dio. Entonces, de adulto creo y repito que estuvo bien. 
Sepan que UNICEF, Convención internacional de los derechos de los niños, dicen que no se humilla ni maltrata nunca a un niño. En Chile el 71% de los niños recibe algún tipo de maltrato.
Un horror porque nuestros hijos nos quieren tanto que deberíamos hacer más cosas para merecer su cariño.








jueves, 18 de agosto de 2016

Avalando el maltrato infantil

Madres y padres que avalan el abuso y maltrato a los niños sólo buscan justificar su propia negligencia al criar.
"No es abuso, es educación" , "a todos nos pegaron cuando chicos y estamos de lo más bien", dicen.
Castigar a los niños es un fracaso del adulto que no tiene más recursos que la violencia para relacionarse con sus hijos.





viernes, 13 de mayo de 2016

Castigo físico. Un trauma para toda la vida.





Un reciente estudio publicado este mes en ‘Journal of Family Psychology’ revela algunas claves sobre los efectos psicológicos que tiene en nuestros hijos el castigar por medio de la agresión física, aunque como bien apuntan los especialistas, un golpe siempre va precedido de una cadena de insultos y amenazas. El macroestudio sobre el castigo físico, realizado por la Universidad de Austin, en Texas, y la Universidad de Michigan, recoge cinco décadas de investigación sobre la conducta y el castigo de 160.000 niños para concluir que los efectos del azote en la infancia tal vez frenen un comportamiento negativo de forma momentánea, pero provocan numerosos problemas en los menores: se vuelven más agresivos y antisociales, y puede producir problemas mentales y dificultades cognitivas.

Según datos de UNICEF, en 2014 el 80% de los padres de todo el mundo confesaba golpear a sus hijos para contrarrestar un mal comportamiento. Una cifra que los autores del estudio esperan que disminuya en la medida en que se conciencie a los padres sobre los daños de este tipo de disciplina corporal.

“Nuestro análisis se centra en lo que muchos americanos reconocerían como un mero cachete y no comportamientos potencialmente abusivos”, dice Elisabeth Gershoff, profesora asociada de desarrollo humano y ciencia familiar en la Universidad de Texas. Y añade que “descubrimos que los azotes estaban asociados con un resultado negativo no intencionado y no con una conformidad a medio o largo plazo, que es lo que los padres creen cuando disciplinan a sus hijos”.

Tanto Gershoff como Andrew Grogan-Kaylor, coautor del estudio y profesor asociado en la Universidad de Michigan, observaron que los pescozones estaban vinculados a 13 de los 17 resultados que examinaron y que en todos casos eran negativos. “Los azotes incrementan la probabilidad de que el niño sufra una gran variedad de trastornos y es lo opuesto a lo que los padres quieren conseguir con ello”, concluye Grogan-Kaylor, para quien los datos extraídos confirman que la diferencia entre un bofetón y el abuso físico es solamente de grado y tiene efectos parecidos en los menores.

Un trauma para toda la vida

Ambos científicos no se limitaron a estudiar a niños, sino también a adultos que habían sido castigados corporalmente en la infancia, pudiendo comprobar que muchos de ellos experimentaban comportamientos anti sociales y problemas mentales, además de aplicar similar disciplina a sus propios hijos.




Fuente: El Confidencial.

martes, 22 de marzo de 2016

"Le pego por su propio bien" o "Me duele más a mí que a ella/él"

Las típicas frases :"Le pego por su propio bien" o "Me duele más a mí que a ella/él" sólo dejan en evidencia la falta de recursos y habilidades parentales de los adultos para criar y la absoluta ausencia de empatía por sus propios hijos.

Al decirlas no se validan los sentimientos de los niños, y no se dimensiona la humillación y dolor que se les provoca, debilitando su autoestima e integridad emocional.

No existen golpes y malos tratos para disciplinar. Existen adultos que necesitan ser orientados para educar sin maltratar.

Golpear, desatender, Time out, "ley del hielo", duchas frías, es el caminito corto, cualquiera puede hacerlo. No importa si el método funciona o no. Nunca es el camino.

Es de cobardes levantar la mano a un niño. Es de cobardes amenazar a un niño. Y peor con el propio hijo, justamente aquella persona a la cual se le debe brindar mayor confianza e incondicionalidad.

El desamor enferma y hunde la relación. El amor la protege y favorece. Usted decide.














viernes, 26 de febrero de 2016

"El Chavo"

Padres preocupados porque los hijos miran "Peppa Pig" o "Caillou", pero miran "El chavo del ocho" juntos y se cagan de la risa con los charchazos.
Tamos claritos...

jueves, 21 de enero de 2016

¿Quiénes justifican el maltrato infantil?

"Un par de charchazos corrigen a los cabros de mierda", "Dos o tres palmadas bien dadas en el traste no vienen mal". "A nosotros nos hacían eso en la infancia y no tenemos trauma; los niños de ahora son intocables: les dices algo y terminan hasta con psicólogo".

¡Pfff! No sé qué es peor: estas palabras de personas con títulos universitarios, profesionales que trabajan con niños y que muestran una sorprendente e irresponsable ignorancia en psicología infantil, o las palabras de padres que lo justifican para seguir maltratando a sus hijos.

A los profesionales que necesitan con urgencia actualizarse para no seguir naturalizando la violencia y a los padres justificadores del maltrato infantil, les haría bien leer el libro "Por Tu Propio Bien", de Alice Miller. Entenderían que la mayor secuela que deja el trauma del maltrato es, justamente, justificarlo y repetirlo

A abrir los ojos. Y a estudiar de nuevo si es necesario, hoy en día no hay excusas para seguir hablando desde la ignorancia.

Aunque si considera correcto corregir a charchazos a los "cabros de mierda" y que la gente "grave" es la que desaprueba el abuso y la violencia infantil, probablemente sus padres se equivocaron con usted, y sus abuelos con sus padres.

Esperemos que por justificar a sus padres, no se equivoque con sus hijos...Esperemos que no sea demasiado tarde.








martes, 15 de diciembre de 2015

Hace tanto daño haber sido maltratado cuando niño...


Hace tanto daño haber sido maltratado cuando niño...

Los golpes pueden hacer muy obedientes a los niños, tanto que incluso justifican los golpes siendo adultos.



lunes, 5 de octubre de 2015

"Me pegaron y no quedé traumado"

OK! Te pegaron, te maltrataron siendo niño y es por eso que ahora defiendes los golpes.
No entiendes que estuvo mal, así como tampoco entiendes que ahora esté mal que los defiendas, pero no es tu culpa, los golpes rigidizaron tu cerebro.
Dices: "Los golpes me enderazaron y llegué a ser lo que soy". "A mí me pegaron y no quedé traumado (nadie puede asegurar que estés tan sanito si defiendes la violencia y más en niños indefensos, niños que deben ser protegidos por sus padres) ",
Sepa que decir esas frases no lo hace más "parejito" ni más "sanito", decirlas es una de las mayores contradicciones, ya que no hay mayor trauma emocional posterior a ser víctima de abusos, maltratos, violencia que naturalizarlo, justificarlo y repetirlo.
Hace casi un siglo está descrito el mecanismo psíquico que lo explica. Es un efecto postraumático que se conoce como “Identificación con el agresor”. La víctima busca una manera de sobrevivir afectivamente a los malos tratos poniéndose en el lugar del agresor, generalmente la madre o el padre, sus figuras de apego principales, quienes deben amar y cuidar.
Si necesita ayuda, búsquela, no repita el horror que hicieron con usted con sus hijos. Y si es una buena persona no fue gracias a los golpes, fue a pesar de ellos.

sábado, 7 de marzo de 2015

Hay palabras que hieren, pero los silencios matan.


En el Día del amor, trate con Amor!
No puede ser que los padres suban fotos de sus hijos hablando de amor, y un minuto antes... en serio!!. Lo acabo de ver, un minuto antes los estaban menospreciando porque no se comportaban como ellos querían. 
Los humillan con " Eres tonto o qué te pasa?", " No hay caso contigo", " Otra vez lo mismo", y la guinda " Si me quieres ..."
Tampoco haga la ley del hielo. Porque claro, ya que el niñito se negó a hacer lo que le pedían para la foto del facebook dejan de hablarle. Castigar con el silencio es violencia. Violencia psicológica muy dañina. El silencio maltrata.
Hay palabras que hieren, pero los  silencios matan.


Golpear, maltratar, abusar de los hijos daña la relación y a ellos


Encontrar lindo golpear a los hijos no está bien, aunque lo diga el Papa!!!. Nadie tiene derecho a incentivar esa práctica abusiva. Ya demasiadas familias han sacrificado la felicidad e infancia de sus hijos por prejuicios sin fundamento. 

Confiemos en nuestro instinto y disfrutemos de la maternidad y paternidad. Cuidemos la salud de las niñas y niños desde la clara noción del impacto que tiene el tipo de vínculo que establecemos las mamás, papás y cuidadores cuando alimentamos, conversamos, dormimos, jugamos y educamos a nuestros hijos. 

Golpear, maltratar, abusar de los hijos daña la relación y a ellos. Eso es malcriar. Malcriar es abandonarlos.





jueves, 1 de enero de 2015

Soy yegua, pero cuando me indigno soy mucho más yegua.

Soy yegua, pero cuando me indigno soy mucho más yegua.
Estos últimos meses disfruto mucho caminando por las calles de Londres. Es fascinante esta ciudad, con razón a mi hijo mayor le gusta tanto... Me encanta caminar al gimnasio, son 20 minutos de ida y 20 de regreso. Me relaja, me gusta mirar a la gente, me gusta el aire y disfrutar sólo de caminar después de hacer más de una hora de ejercicios. 
Pero hoy fue distinto, antes de poner un pie fuera del gimnasio se me apretó la guata, por primera vez en vez de relajarme me hiperactivé. Estaba parada en los ventanales de la entrada para ponerme la chaqueta cuando veo en la calle de enfrente a una mujer agarrar a su pequeño hijo del pelo, tirarle la cabeza hacia atrás y con la otra mano darle una, dos, tres bofetadas mientras lo gritoneaba ... Así, tal cual estaba, toda transpirada, medio pilucha con una camiseta despechugada crucé corriendo la calle y le dije " Para! Deja de golpear a tu hijo, no lo vuelvas a hacer. Las madres estamos para proteger a los hijos, la madre no puede ser quien lo dañe" " Y tú, pequeñito precioso, no dejes que te vuelva a golpear. No dejes que nadie lo haga. Cuéntale a algún adulto que tu madre te trata mal". "Cállate loca enferma", me dijo la mujer. "Qué sabes tú? Quién eres tú para meterte? Mejor vuelve a tu gimnasio y a tu vida perfecta"... Mi vida perfecta... Supiera que gracias a mi "vida perfecta" no puedo dejar de ver esos golpes e intentar pararlos.
Hemos perdido la sensibilidad, la loca soy yo por indignarme y no aceptar los malos tratos hacia los niños.
Sé que es muy difícil no zamarrear a un hijo, si nosotros mismos fuimos golpeados. Sé que la crianza de nuestros hijos se vuelve muy compleja y que para peor casi no hay tiempo y cuando lo hay, nosotros los adultos queremos "aprovechar de nuestro tiempo libre" para “carretear” , ir al cine, estar con los amigos … la infancia de nuestros hijos nos recuerda la propia infancia. Hay que ser valiente para detenerse, pararse y pensar/sentir en qué estamos. Hay que ser valiente para criar de manera respetuosa.
No me importa ser socialmente incorrecta, no me importa ser una yegua indignada, prefiero eso a mirar para el lado. Desde que soy muy pequeña recuerdo mirar entre rendijas. Después aprendí a leer entre líneas. Me cuesta mucho mirar literalmente. A veces me gustaría, sería más simple, no escribiría y no me metería en los mundos internos de las mujeres ... Pero luego, amo mi capacidad de ver y hacer lo que me hace feliz.
Pensaba no escribirlo, pero no me he podido sacar la cara del niño lleno de lágrimas mirando a su madre. Los golpes me dolieron tanto como a él ... No quiero más golpes a los niños.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Que un método de crianza sea eficaz no quiere decir que sea sano


Cualquier recomendación de crianza que fomente el maltrato infantil, que transgreda los derechos de la infancia no debe ser oída, aunque lo diga un supuesto "especialista", la vecina, la abuelita o la biblia.
Los maltratos, los gritos, las duchas frías, la "vara" para enseñar, las humillaciones, las indiferencias, las palabras ofensivas, el "Time out" (dejarlos solos para pensar) no promueven la salud mental, sólo la empeoran. 
Con descargas eléctricas la obediencia es casi instantánea, no por eso vamos a andar electrocutando a nuestros hijos. Que el método sea eficaz no quiere decir que sea sano o recomendable para la infancia. 
Mejores son las palabras, cariño, empatía, cuidados, informar sobre los límites más que imponer los límites, MIRADAS, miremos a nuestro niños.



martes, 4 de marzo de 2014

Los maltratos no sólo dañan los vínculos, también dañan la salud.

La "trampita" que esconden los golpes al ser aplicados por la persona que uno ama, como la madre o el padre, es que los niños se auto inculpan, justificando, e incluso de adultos encuentran que estuvo bien y algunos repiten ... Así no terminamos nunca con los círculos de violencia y los vamos heredando de generación en generación. Por la felicidad y salud mental de nuestros futuros nietos paremos los golpes hoy en día a nuestros hijos.