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lunes, 9 de septiembre de 2019

Mi hijo se fue a vivir solo...



Agarré mi computador, mi esquina, mi rincón y me entregué a escribir. Después decidí que era mejor hacerlo en papel, con mi puño y letra. Hoy escribí una carta para ti.
Hijo mío, mi Ignacio amado, mi primer pollito maravilloso de mi corazón que te amo con tooodo lo que la vida me permite. Te gesté en solitario y te parí en solitario. Tenía 20 años cuando fui tu mamá. Estuvimos solos los primeros años... rodeados de gente, pero la realidad era que sólo nos teníamos el uno al otro.
Éramos fuertes, estábamos juntos. No me separaba de ti nunca, dormía de ti agarrada, te abrazaba siempre, trabajé a tu lado. Fueron años difíciles, algo nos sombreaba y tomé decisiones por nuestro bienestar. Tantas veces lloré, tantas veces dudé, es que las mamás a veces cometemos errores. He fallado mil y una vez y me da lo mismo porque soy una mujer común y corriente criando de la única manera que pude y puedo. Nunca te he mentido. Siempre he sido honesta. Soy la mujer que soy con todo mi pasado y mi presente y lo sabes, ya estás grande. Cuando fallo, pido perdón. No temo fallar ni pedir perdón porque todos fallamos.
Así es la vida.
Ya estás grande y yo soy feliz que vueles libre. Ya dejaste de ser mi pequeño enamorado, mi pollo chico manducón, regalón, mamón, rico. Aunque sigues igual de regalón.
Desde siempre tan sensible, siempre mirándome, acompañándome y haciéndome saber que me amabas a cada rato... Me cuidabas y yo te decía "deja de cuidarme que me cuido sola". Eras un niño sensible, tierno, cariñoso... A veces duro... Los dos sabíamos por qué.
Ahora ya eres un hombre, grande. ¡Eres un bacán! Cuidas a tus hermanas y ellas agradecen todo tu amor. Somos tan pocos en nuestra familia que a ellas les hace bien tu amor.
Me siento orgullosa de ser tu mamá y ya sabes ... Sigue tu deseo, vuela libre, sé tú... No hay otro camino. A veces seguir el propio deseo implica que es el camino más largo. Estoy feliz que salgas a la vida, a conocerla, que te vayas a otro país a estudiar, que recorras más calles, que veas los paisajes de la vida, que puedas auto alimentarte de todo ello. Tienes la fuerza y el mundo en tu mano.
Agradezco que me digan "todo va a estar bien", "les hace muy bien" pero eso ya lo sé y no me preocupa para nada. Estoy feliz por ti, te ayudo a abrir tus alas para que vueles más amplio y libre. Hoy simplemente siento que mi alma queda con el pulso suave y lento. Mi hijo amado, te vas por primera vez de la casa y suspiro por no estar contigo cada día, por no poder mirarte, tocarte y escucharte reír. Pero no sufro. Estoy feliz por ti. Me gusta que nos extrañemos sabiendo que somos felices estando separados.


Te AMO mi Ignacio y me siento segura de nuestro amor porque estoy segura que sientes y sabes cuánto te amo y que tú me amas.


¡Te quiero libre y feliz siempre!


Buen viaje mi Ignacio.


(No me reta por subirlo a Facebook. Lo adoro y sabe que me siento orgullosa de él. Enteromino, sensible, tierno)

Facebook me recordó hoy este post que escribí hace 4 años. 




miércoles, 31 de julio de 2019

Me hace feliz saber que él y yo podemos ser felices separados.



Con mi hijo Ignacio nunca habíamos estado separados físcamente tanto como lo estamos hoy. Es verdad que hace algunos años se fue a vivir solo a Madrid, pero yo podía tomar un avión y en dos horas estar a su lado. En cambio hoy se instaló en el otro lado del mundo y ya está preparando todo para comenzar sus estudios la próxima semana. Hoy llegó a ese paraíso llamado Australia.

Una amiga me preguntó si lloré mucho o si estoy muy triste porque no podré verlo tan seguido. Y no, la verdad estoy feliz por él. Me encanta que viaje, que conozca, que estudie, que sea libre.

Me hace feliz saber que él y yo podemos ser felices separados, que no somos dependientes extremos el uno del otro, que tiene la seguridad para poder volar sin la necesidad de que esté papá o mamá diciéndole qué hacer. Es libre. Siempre he querido criar seres libre.

La individualidad, la capacidad de ser libre, de poner límites y de elegir su camino, la felicidad de los hijos se construye en lo que construímos con ellos día a día. Y tenemos que hacerlo personalmente, con tiempo, mucho tiempo y cariño, como se hace con todas las relaciones importantes. Pues la relación más importante de nuestra vida será con nuestros hijos y pareja, y una relación sana, de respeto mutuo verdadero, de confianza, necesita tiempo y necesita, sobre todo, que tomemos nuestras responsabilidades con seguridad.

Nadie puede sustituirnos. Nadie puede educar a nuestros hijos como nosotros, que somos quienes más los amamos y conocemos.

Todos los dias, todos, les digo a mis tres hijos lo mucho que los quiero. Y lo que me deja tranquila es que ellos lo saben y sienten. Mis hijas saben lo mucho que me gusta estar con ellas, pasar tiempo con ellas. Y además de lo que les digo, ellas lo viven porque vamos a casi todos los sitios juntas, y lo pasamos muy bien. Con mi hijo fue igual.

Siempre las miro y les digo lo feliz que soy a su lado. Me encanta verlas crecer como lo hice con su hermano. Las abrazo, las beso. He disfrutado mucho criando a mis hijos y sé que es mi responsabilidad más importante de mi día a día.

No importa la distancia, no importa si no se puede dar el beso diario al que estamos acostumbrados, nada borra el ejemplo, el cariño, la cercanía, el tiempo compartido (hablo de tiempo real, en cantidad y no de la tan manoseada frase "tiempo de calidad"), la conexión, la comprensión del otro, el amor construido sobre experiencias y sobre dedicación.

Mi hijo puede estar a kilómetros de distancia, en otro continente, pero sigo siendo el hogar. Sabe que siempre estaré con los brazos abiertos para escucharlo, para apoyarlo. Hace muchos años comencé mi camino de aprendizaje y crecimiento como madre junto a mi hijo Ignacio, no tenía un ejemplo de cómo ser madre o al menos ninguno digno de imitar. Nadie me enseñó, seguí mi instinto sabiendo lo que no quería repetir. Tuve claro qué era lo importante de enseñar para mí. Sin miedo. Día tras día.

Y ahora, cuando ambos ya somos adultos, puedo garantizar que funcionó. Una educación y crianza llenas de amor y respeto por la infancia, por los hijos, es el mayor orgullo y la mayor responsabilidad que habrá jamás.

Puede que en otras cosas de la vida me haya equivocado. En esto lo hice bien.



viernes, 29 de diciembre de 2017

Besos, abrazos y palabras para llenarlos de seguridad y amor.



Nunca serán suficientes besos. Me lo comí a besos cuando chico y hoy ya es un hombre. Creció con la seguridad de ser amado.
Besos, abrazos y palabras para que sepan que son importantes y desde ahí es imposible que los pasen a llevar.
Besos, abrazos y palabras para llenarlos de seguridad y amor.





Ella habla siempre con la verdad, directa, sin miedo y nunca miente.



Ella es Abril, tiene cinco años y es lo más espontánea que hay. Tremenda en todo sentido. Mandona. Intensa. Cuando se ríe lo hace a mandíbula batiente. Si algo no le parece correcto lo dice y no se calla nada. En todas partes es igual, sin filtro, en la casa, en el colegio, en la calle. Hace un rato veníamos camino a la casa cuando escuchamos a un niño gritar, estaba varios metros más adelante que nosotros con un grupo de adultos.
Los adultos, "muy simpáticos" ellos, esos típicos que creen que molestando y burlándose de los niños son tíos más "cool", tiraban al niño (de unos 5 años, como mi hija Abril) de brazos en brazos por los aires mientras el niño pedía a gritos casi llorando que lo dejaran en el suelo.
Abril apuró el paso, nosotros, mi marido e hijos, vimos desde atrás cómo se paró al lado del grupo de adultos (unos ocho o nueve, entre mujeres y hombres) y les preguntó que por qué hacían eso, que cómo no se daban cuenta que al niño no le gustaba. El hombre que tenía al pequeño en brazos al parecer no escuchó a Abril y le dijo al niño: "¡Eh, mira, una niña. Tú eres un niño y estás lloriqueando. La niña se reirá de ti!”.
Abril muy segura le respondió enseguida :" ¡NOOO! no me reiré." Y agregó: "Adultos, no sean malos con los niños. A los niños hay que cuidarlos y tratarlos bien".
Se les quedó una cara de sorpresa e incredulidad a todos los presente, imagino que no esperaban que una niña de sólo 5 años tuviera más criterio que ellos.
Nosotros no opinamos nada, sólo miramos y sonreímos.
La conocemos muy bien y sabemos que siempre salta al ver situaciones de este tipo, es la que interviene y pone la cara cuando cree que alguien lo está pasando mal. Lo hace en el parque, en el colegio, de hecho más de alguna vez ha hablado con los profesores cuando ha sentido que han sido injustos con algún compañero. “Todos nos equivocamos, incluso los adultos”, así se los dice.
Ella siempre habla con la verdad, es directa, sin miedo y nunca miente.

 

 

 






domingo, 24 de diciembre de 2017

Feliz fin de año a todos



Navidad, para mí que no profeso religión alguna, es sólo un día más, sin embargo, a mis hijas (y a mi hijo cuando pequeño) les encanta. Y debo confesar que lo paso muy bien, son muchos días libres, comemos rico, mis hijas cantan villancicos, salimos con mi marido e hijos, decoramos la casa, mis hijas se ponen suéter con renos, pollos navideños.
Como a mis hijas les encanta dibujar les he pedido dibujos como regalos y van a ser maravillosos.
En estas fechas me gusta desconectar y disfrutar de la familia.
Quiero disfrutar de la compañía de mis tres hijos. Poder tenerlos a todos juntos a la vez es algo extraordinario.
Felices fiestas.
Feliz fin de año a todos. Pásenlo genial.
Les dejo mis mejores deseos ❤️

(En la foto mi hijo Ignacio cuando tenía 5 años)







martes, 21 de noviembre de 2017

Lo estás malcriando...




Cuando mi hijo era chico me criticaban por mimarlo demasiado, por llevarlo en brazos, por darle teta, por dormir con él, por besuquearlo demasiado, por no obligarlo a comer o prepararle comida a su gusto, por hacerle demasiado caso, en definitva, por quererlo demasiado. Me decían que era una blanda y que tenía que ponerme firme, porque si no un día "ya iba a ver". Todavía no sé qué es lo que tenía que ver ¿Ver que hace dos años se fue a vivir solo a otro país para continuar sus estudios? ¿Ver que es un hombre ético, compasivo y generoso?
Creció, se acabó su niñez y ¡sorpresa! no se convirtió en un mamón dependiente pegado a mis faldas que necesitara dormir conmigo, más bien todo lo contrario, es un ser humano libre e indpendiente.
Hoy estudia Ingeniería en Sonido, va a clases, tiene polola, amigos, va a conciertos, cocina (otra sorpresa, come de todo), lava su ropa. Organiza su tiempo y dinero y todo lo hace solo.
Bueno, y ya la chochería máxima que hoy nos tiene muy orgullosos como padres, es que le darán una Beca Erasmus (podrá continuar sus estudios en cualquier país europeo que elija con todo pagado), pero antes se irá de intercambio a Holanda.
Sintiéndolo mucho por los agoreros (mención especial a mi "haterlover"), "consentir" al niño me funcionó de maravilla. Tener un hijo al que se le puede criar rebosante de amor, libre y sin las presiones de los opinólogos, es lo mejor de la maternidad.
"Lo mimas demasiado". "Nunca dejará la teta". "Nunca dormirá solo", decían. Lo estás malcriando...
Lo que olvidaron decir es que los hijos siempre crecen.
Ah. Y que todo pasa. La infancia no dura eternamente. La infancia no es más que un suspiro en la vida de nuestros hijos.
Eso no hay que olvidarlo.





miércoles, 19 de abril de 2017

"Pascua del conejo"

Siempre hemos sido una familia laica. Nuestras hijas van a un colegio que tiene distintas religiones. Nuestro hijo mayor en España fue un par de años a un colegio católico, la experiencia le sirvió para entender y hacerse una idea propia sobre la religión. Hoy, al igual que nosotros, no profesa ninguna religión.
Hemos vivido en distintas ciudades y países, nos gusta viajar, conocer muchas culturas y estilos de vidas distintos.
El domingo mis hijas querían buscar los huevitos que dejó el conejito, se levantaron emocionadas y ansiosas. En el colegio ya les habían hablado del "Happy Easter" y hace rato cachaban que nosotros le llamamos "Pascua del conejo".
Así como mis hijas han celebrado Halloween y Navidad, también las dejamos que disfruten de esta fiesta para niños.
Mía de 7 años y Abril de 5, salieron felices con sus bolsas a buscar huevitos, su papá les inventó su propia historia pagana: un conejito muy lindo que disfruta de la primavera y al que le gusta ver felices a los niños, les deja huevitos de chocolate porque sabe que a los niños les encanta y así celebran juntos la primavera. Pero es muy tímido y es por que eso no se deja ver.
No les hablamos de un Dios o de un hombre sufriendo en la cruz que luego resucita o de textos sagrados porque no creemos en esa lógica religiosa. No nos identificamos con religiones, pero con respeto a todas disfrutamos contando historias y viendo fantasear a nuestras hijas. Todos en nuestra casa disfrutamos cuando comienzan a imaginar y a contar historias, se estimula la creatividad y la imaginación. Es un juego, es rico jugar con los hijos.
Tampoco sabemos cuánto tiempo creerán en el "Conejito de Pascua", Mía estuvo muy perspicaz este año y como su papá le dijo que vio al conejito poniendo los huevitos lo bombardeó a preguntas: de dónde sacaba los huevitos porque no creía que él los hiciera. En qué los llevaba y cómo los ponía en el patio. Cuánto demoraba en dejarle huevos a todos los niños... Y así un sinfín de preguntas. Finalmente, le dijo a su papá que lo mejor será que para el próximo año grabe al conejito a escondidas en un video y así ver todo lo que hace.

Huevos que pintaron Mía y Abril.










viernes, 14 de abril de 2017



"(...) Y ahora henos aquí
madre y pequeña niña apretadas, envueltas, enlazadas,
como si jamás hubiésemos existido
apartadas la una de la otra." ❤️

Gioconda Belli.






domingo, 1 de enero de 2017

Nuevo año 2017.




Y se acaba este año, queda menos de media hora para que comience el 2017. El 2016 aprendí a vivir sin mi hijo. Pero ¿saben? no hay dolor en esta historia, no hay sufrimiento. Aprendí a echarlo de menos y a estar bien. Ya hace muchos años, cuando era un niño, me tocó estar sin él. Ni se imaginan el coraje que necesité para hacerlo. Cuando se fue a vivir solo a Madrid le dije: "Ignacio. Desde que naciste no sé lo que es estar lejos de ti". "yo puedo estar contigo siempre, aunque no esté contigo, estoy contigo siempre".
En general el 2016 ha sido un buen año para mí y mi familia, pero espero con ansias el 2017. Este nuevo año que ya está por comenzar trae aires nuevos, cambios que me tienen muy feliz y entusiasmada. Sé que el cambio de año no es más que un cambio de folio. Muchos dicen que no ven la diferencia, es como "el día de la marmota" sólo que con un número más. No hay gran cambio, seguirán la misma rutina, le mirarán la cara al mismo jefe odioso de todos los días, se levantarán en el mismo lugar y harán lo mismo que llevan haciendo por años. La vida es así, perdemos algunas cosas, ganamos otras. Pero podemos permitirnos un cambio, ese cambio debe ser interno. Recordemos que más del 50 % de lo que nos pasa es nuestra responsabilidad. Y tendremos 365 días llenos de oportunidades para cambiar lo que queramos en nuestras vidas. Pero bueno, es sólo una idea, cada uno decide y es responsable de lo que hace con su vida.
Adiós al viejo año, me he sentido querida y arropada. Mi amor y gratitud a quienes me han acompañado. Gracias a los que lo han hecho posible. Felicidad y abrazos apretaos para mis amigos de facebook. Se les quiere. Disfruten de la vida, la risa, los amigos y el amor.
Mi deseo para terminar este año es que nos humanicemos de verdad, que nos respetemos todos, basta de matar y abusar de mujeres. Que seamos más generosos con los que necesitan una mano, Y mi deseo diario es que cuidemos a nuestros niños. Es nuestra responsabilidad como adultos aprender a amar y cuidar a los niños como ellos realmente necesitan. De ello depende que la capacidad intacta de amar con la que nacen se despliegue o se pervierta.
¡Feliz nuevo año!









lunes, 8 de agosto de 2016

Mi hombre y yo...💖


Mi hombre y yo...💖
Hoy, 8 del 8 cumple un año más de vida el hombre de mi vida.
Gracias por darme la oportunidad de quererte y tú de quererme. Porque eso es lejos lo mejor de todo. Amar.
Me encanta amar, soy feliz amando.
Que te quieran, que te hagan cariño, que quieras, que se te escapen las manos para abrazar y tocar con cariño a otro es lo máximo. Estoy segura que todo pasa por ahí. 
Compartir mi vida, mi historia, mis secretos contigo es un placer.
Escuchar y perderme en tu mirada es un regalo.
8 del 8. Doble infinito. Te amo infinitas veces infinito.
Feliz cumple amor de mi vida.
Gracias por estar.





domingo, 17 de julio de 2016

Para mi Hater, sé que leer esto te dará rabia, pero quizás algún día lo entiendas, cuando ames incondicionalmente y se te pase el odio.


Hace algunas semanas estando en Madrid hice lo que hago a diario con mis hijas, pero con tres niñas. Mi sobrina Joaquina y mis hijas eran como trillizas. Se bañaban juntas, comían juntas, iban al parque juntas, todo juntas.
Una tarde de mucho calor hubo un momento de colapso: llantos, cansancio y con mis "Sana, sana" y besos mágicos calmé la situación.
La polola de mi hijo que pasaba por ahí me dijo:"Eres "la leche" (algo así como seca, ella es española). Increíble lo fácil que lo solucionaste". Le sonreí. Ella continuó : "De verdad te admiro, pero por tooodo. Ignacio me ha contado todo sobre ti. Que lo tuviste muy joven y que te separaste muy joven también y que luego te fuiste a vivir a otra ciudad sola con él. Que trabajaste y estudiaste.Todo eso lo encuentro de súper mujer, hay que ser muy fuerte. Pero lo que más admiro y agradezco es que hayas criado a tu hijo tal como es. No he conocido persona más buena, respetuosa e íntegra. Eres bacán en buen chileno".
Agradecí el comentario porque me gustó mucho, pero siendo bien sincera, no encuentro que sea ninguna hazaña, simplemente porque las mujeres siempre han trabajado fuera y/o dentro de la casa y criado. Muchas hemos criado solas, y luego de un tiempo algunas hemos vuelto a tener pareja, y nuestros hijos un verdadero padre. Un papá presente en cuerpo y alma.
Yo tuve mi primer trabajo siendo adolescente y he criado 3 hijos conciliando trabajo y maternidad. Tener a mis hijos pegados a mí es algo natural. De hecho, más de alguna vez mientras estudiaba di exámenes con mi hijo al lado o trabajé estando embarazada. Aunque siempre he priorizado estar con mis hijos y es por eso que decidí no trabajar durante sus primeros años, pero no crean que es tan fácil, son decisiones súper personales. En mi caso, cuando decidí ser madre sabía que quería ser yo quien criara a mis hijos. pero hacerlo requirió un largo caminito. A mi marido y a mí nadie nos ha regalado nada.
Pero, ¿a qué voy con todo ésto?
A que creo que es verdad, creo que soy bacán. Y creo que todas somos bacanes de una manera u otra con nuestros hijos. Bacanes porque más que ser una madre perfecta, lo que importa es ser una madre que se detiene y reflexiona y pide ayuda si la necesita.
Me sentí muy bien porque aunque para nosotras pueda ser algo cotidiano, parte de lo que hay que hacer, lo normal. Debemos valorar la maternidad porque es algo realmente serio. No hay nada más importante que criar seres humanos.
Pero lejos mi mayor alegría es darme cuenta que sus palabras, la manera en la que me conoce y ve es a través de los ojos y corazón de mi hijo. Lo que siente/piensa mi hijo de 22 años es lo que realmente me llena de felicidad, saber que lo hice bien para ÉL.
Que mi hijo adulto decida llamarme a mí para lo bueno y lo malo antes que a cualquiera, hace que me sienta satisfecha de cómo lo crié.
Esa cotidianeidad que construí día a día para él y para mí es la que crea el mundo en el cual vive hoy. El amor incondicional que le entregué, la paciencia que ejercité, los abrazos y besos que a diario le regalé, los masajes cuando tuvo cólicos y los más de 3 años amamantándolo hacen de su mundo un lugar mejor. Nos ha dicho a su padre y a mí en muchas ocasiones que su infancia fue un tiempo maravilloso. Y es algo que sé lo acompañará por siempre definiendo su relación con el mundo, la confianza en sí mismo y en los demás. En su capacidad de dar y recibir amor.
Me dieron ganas de escribir sobre el tema porque a pesar de tener muy pocos amigos en las redes sociales (algo más de 100 en Facebook y unos 20 en Instagram), tengo una "Hater", "Troll" o como se llame a la gente odiosa del mundo virtual.
Antes quiero aclarar que hacerme un Blog fue con la idea de recopilar algunas reflexiones que de vez en cuando escribía sobre apego, crianza, maternidad o mi vida y que quedaban olvidados en mi facebook. No tiene más fin que recopilar lo que escribo sólo para MÍ, y si a alguien le sirve, qué bueno, me alegro. Con mi Instagram pasa lo mismo, lo tengo para recopilar mis fotos, por algo es privado.
No me creo escritora, gurú, nada. De hecho, ni siquiera tengo muchos seguidores en mi Blog porque no lo promociono. Aparte que hoy en día todos son Blogger o Youtuber, si hasta mi sobrina de 8 años tiene un canal en Youtube y cuenta en Instagram. Y fíjense que es bien interesante lo que hace. Dibuja tan lindo.
Sigo aclarando que en mi Blog y muro de Facebook soy la mujer real, no una mujer disociada de la psicóloga, de la mamá o de la ciudadana con opinión. Soy yo la mujer y como las mujeres somos cíclicas, hay días que ando más sensible que otros y que ciertas noticias me llegan más que otras y hay días en que ando más indiferente y otros en que me vuelve loca de indignación el maltrato a los niños y hasta echo puteadas, y hay otros días en que posteo canciones, poesía, y en especial a mis hijos porque derrito de amor por ellos. Así soy yo, igualita a todas, a veces más obstinada que otros días, a veces más intensa, otros más tierna, más perna, más loca y más intelectual, así soy.
Obviamente no les puedo agradar a todos, pero insultarme y agredirme de esa manera sólo habla de la podredumbre humana y de la pobreza de sentimientos y empatía.
¿Qué sentido tiene escupir llamaradas de odio? Supongo que tendrá que ver con frustraciones e inseguridades muy profundas. Las redes sociales se volvieron el paraíso para todos los Psycos que buscan todo tipo de gente, compañeros con los que nunca hablaron en el colegio, ex pololos, amores pasados, pero ¡por favor! es enfermo psicopatear a ex nueras.
Es una mujer que durante años me ha seguido de manera obsesiva. Pasa del amor al odio, un día me escribía puras cosas maravillosas y al siguiente me reclamaba o inventaba mentiras. La dejaba ladrar porque me daba penita. Escribía comentarios desubicados en mi muro o se agarraba de las mechas con sus familiares, se insultaba y puteaba con sus sobrinas (una pena porque ellas son un amor de personas. Fueron muy cariñosas, al igual que su madre, conmigo y mi hijo). Yo como le tenía algo de paciencia, le pedía que dejara de usar mi muro para sus peleas de conventillo y luego borraba todo. Hasta que un día me harté, la bloqueé y chao. Pero hace poco me encontró en Instagram y me insultó como quiso, escribió cada lesera.
En qué momento la red social se convirtió en un Coliseo Romano donde todos son jueces y verdugos.
Estoy harta de leer agresiones. Si no te gusta lo que pienso y escribo no me dirijas la palabra, que es lo que hago yo. A pastar. Que la entrada y salida de las redes sociales es gratis.
Estoy de acuerdo en que se puede manifestar lo que uno piensa, pero no es cosa de largarse a tirar mierda y que no pase nada. Ahora mi hijo ya es adulto y no tengo nada que hacer en el medio de esa relación. Mucho hice al mantener el vínculo entre ellos durante todos estos años.
No tengo por qué aguantar agresiones de nadie, entrego confianza, pero existe un limite a esa confianza. Las agresiones, sencillamente no. He vivido en carne propia y he estudiado sobre violencia. Y he aprendido mucho.
Me pidió que dejara de subir fotos con mi hijo y de escribir sobre mi vida porque en más de alguna ocasión ha salido de refilón su hijo. Claro, ella mejor que nadie sabe que el pastel de su hijo nunca saldrá bien parado. Las personas que me conocen saben que lo que escribo siempre, siempre, siempre tiene relación con mi vida y lo hago desde la verdad, jamás he escrito algo que no haya vivido y que no me motive, y lo que me motiva son los temas relacionados con los niños, las mujeres, los abusos, los maltratos, las violencias. Espero que aprendamos y entendamos que la clave está en bien tratarnos para cambiar como sociedad, que como muchos niños fui una niña mirando a través de lágrimas, día tras día, y que soñaba con ser adulta para poder escapar de la niñez y de la adolescencia en riesgo.
Al escribir esto sé que hay muchos sufriendo en manos de personas queridas y respetadas, que no los respetan, que les pasan por encima y pisotean. Como esta mujer lo quiere hacer nuevamente conmigo, tal como lo hizo hace ya muchos años. Fueron años difíciles, ella jura que con un techo y un plato de comida bastaba.
Retomando, esta mujer no sólo me pide que no escriba de mi vida, sino que cuestiona mi labor de madre por alejar a mi hijo de su lado (no habla de alejarlo del eterno adolescente ya que él siempre ha vivido en su mundo de Bilz y Pap, y claro, como nunca ha cachado nada, mejor no molestarlo y que siga pegado en los 90).
Me insulta por haber tenido dos parejas (uno de ellos mi actual marido). ¡¡Qué atrooooó por Dios!! Una mujer joven y más encima madre soltera teniendo nuevas relaciones. ¡No, pecado mortal!. ¡Infierno para la pecadora!. Menos mal que siempre me preocupé que mi hijo supiera y tuviera claro quiénes eran mis amigos, compañeros de universidad y parejas. Otro motivo más para agradecer que mi hijo no creciera en ese ambiente machista y retrógrado. La mujer es puta por rehacer su vida, mientras el zorrón del hijo (motivo principal de la separación) se puede acostar con cuánta mujer se le antoje. ¡Oh, No! verdad que eso es de machos. De bien machos.
Pero bueno, allá ella con sus trancas mentales, pero venir a decirme que deje de escribir sobre mi vida es absolutamente psicopático.
Me cuesta entender ese egoísmo, ese cariño malo. Cómo no agradecer y alegrarse por ese niño al que dice amar porque por fin tuvo un padre al que adora y en el que confía porque lo que le dice se hace, no como ese hombre ausente que lo abandonó, que jamás apareció. Progenitor que le fallaba una y otra vez. Porque aclaremos que padre no es cualquiera, transformarse en progenitor es fácil, es cosa de un día, pero ser papá es una responsabilidad de todos los días. La crianza es en pareja, si el clan quiere ayudar bienvenido sea, pero los abuelos, bisabuelos o tías, no pueden suplir la ausencia y negligencia de un progenitor que no asume su nuevo rol de padre y se queda pegado en la época de los carretes, Pool y salidas con los amigotes mientras la mujer cría sola.
Yo no tuve un padre que cumpliera su rol, pero elegí uno maravilloso, generoso, comprensivo, cariñoso, amoroso, lleno de paciencia 100% PAPÁ para mis hijos. Un padre presente.


No permitiré acosos, no tengo tiempo para leseras, menos de dos personas que ya me hicieron bastante daño, no contaré detalles, pero fue muy feo, muy doloroso. Y como sé que es una tremenda responsabilidad elegir a las personas con quienes nos vinculamos y el modo en que establecemos dichos vínculos quiero tener a mi hijo lo más alejado de personas tóxicas. He visto muy de cerca las secuelas destructivas en esa familia y no quiero eso para mi hijo. De hecho, hace muchos años, cuando Ignacio todavía no cumplía los 4 años, decidí alejarlo para siempre de esa familia disfuncional, de sus discusiones, de su bipolaridad, de sus desequilibrios psicológicos. De padres que no conocen a sus hijos porque nunca los han mirado de verdad, de madres alcahuetas que no enseñan a sus hijos valores ni a decir la verdad de chiquititos. Bueno, sin contar que su manera de educar y resolver los problemas dejaba mucho que desear, en una ocasión mi hijo me contó muy shockeado que "abuelita corazón" le dio una ducha fría para que dejara de llorar. Sin olvidar que "papito corazón" no sólo era un padre ausente, sino que nunca le compró ni un kojak o dio un peso para cubrir necesidades o educación (antes, durante ni ahora).
Parece que en realidad había que echarle un vistazo al árbol genealógico de una persona antes de emparejarse con ella.
No me arrepiento de haberme alejado de esa familia, fue una decisión tomada con responsabilidad que requirió buenas dosis de consciencia, madurez y transparencia porque no quería equivocarme, tuve que decidir por el bien mayor de mi hijo y viendo lo que ha ocurrido con toda esa familia estoy segura de haber hecho lo correcto. Porque no es posible entender la historia de cada persona si no atendemos a la historia de la familia, de la crianza de quienes la protagonizaron. Dónde nacemos y cómo somos criados importa demasiado. Sin amor y ternura en la infancia, sin una familia que contenga, proteja y quiera se hace difícil ser un adulto mentalmente sano. Nuestra vida no es producto de la casualidad y casi todo tiene un por qué en lo que nos sucede relacionado con nuestra infancia.
Siempre es más eficiente prevenir que reparar los daños.
Aquí van unas lindas fotos con mi hijo.








martes, 21 de junio de 2016

Veintidós años que soy tu madre.



Veintidós años que soy tu madre. ¿Qué había antes de ti, hijo mío? Nada. Gracias, hijo, por cambiarme.

Recuerdo tu nacimiento y tus primeros años.Vienen todas esas imágenes que no están en ningún video ni álbum de fotos. Te veo riendo y jugando conmigo a los "cati cati". Tu primer día en clase de natación y luego mostrándome orgulloso tus piqueros. Te veo armando las figuras de animales, camiones, autos, lo que fuera, de madera u otro material. Te veo cantando y bailando con 4 años "Rock and roll all nite" de Kiss en La Uniòn. Nos veo bailando juntos en la plaza del pueblo en la fiesta de Miraflores de la Sierra. Los juegos, los inventos, los amigos, tu primera bicicleta que te enseñó a usar tu papá en Santiago, las caminatas juntos de la mano. Tantos besos. Tantas noches que dormimos juntos. Siempre te dije: "si tienes miedo, ven que yo te cuido". Tu amor tan grande y desinteresado. Tu presencia. Qué suerte la mía de ser tu madre. Cuánta felicidad, cuánto amor, cuánta sensibilidad. Qué bello ser humano eres.

En esas imágenes me veo y me siento contenta de la madre que fui para ti, No sé si lo hice bien o mal o si lo pude hacer mejor. Me quedo con el amor que me dices y que siento tienes por mí.

Nunca hice caso a los "deberías", a la culpa, a la presión que me intentaron meter. Nunca he entendido ¿Por qué atacar a los hijos? ¿por qué tantos noes? ¿por qué sobreexigir? ¿por qué castigar? ¿Por qué golpear? Golpear a mis hijos, no se me podría ocurrir.

Gracias Ignacio, por recibirme hoy con ese abrazo. Gracias por la confianza, por las conversaciones.
A veces los que hablan menos son los que más profundidad tienen. Amo ser tu madre.

Te regalo estas palabras de José Luis Sampedro:

Hazte quien eres: hay que hacerse quien se es, y todos somos distintos. Pero lo que quiera que seas desarróllalo al máximo. Cada cual debe aspirar a ser lo máximo que pueda ser con sus condiciones. Y de esa manera devolverá a la vida de todos, la vida que ha recibido él.
Tengo 94 años y me considero un aprendiz de mí mismo. Todavía aprendo a ser quien soy. Y me moriré sin haber acabado, pero he hecho todo lo posible: hazte quien eres y hazlo fervorosamente. Y hazlo entregado a eso y en solidaridad con los demás, porque sin ellos no somos nadie. Sin doblegarte, sin hundirte, sin ceder, sin creer los inventos de los que quieren explotarte. No te rindas!
José Luis Sampedro 2011

Feliz cumpleaños mi Ignacio.



sábado, 18 de junio de 2016

Mi Ignacio. Esperándolo hace 22 años.


Melancoleando me encontré con esta foto. Es que un día como hoy, hace 22 años estaba embarazada. Esperando a mi Ignacio. A 3 días de tenerlo. Sola. Lo esperé y lo tuve sola. Por esos días (y después también) yo lo estaba pasando pésimo. Obviamente la foto no lo dice, pero yo se los cuento. Muchas mentiras salían a la luz. Quien por aquel entonces aún era mi pareja no era quien decía ser. Y muchas mentiras se hacían verdades.
Con los besos de mi hijo. La vida siempre, siempre, siempre me trajo risas y felicidad, aunque hubo momentos en que me moría en el infierno, pero nunca dudé en seguir. Pero bueno, eso es parte del pasado. Ahora estoy tan feliz y orgullosa de mi Ignacio. Mi hijo. Sólo mío por tantos años, hasta que llegó su padre Cristián González.



jueves, 19 de mayo de 2016

Mi mayor deseo es tener hijos felices, seguros, sanos, realizados ...



Mis pollos.

Mi mayor deseo es tener hijos felices, seguros, sanos, realizados. Por eso los beso, mimo, abrazo SIEMPRE que ellos lo quieran o necesiten. Si se caen los ayudo a levantarse, si lloran les seco las lágrimas, limpio mocos, si tienen frío los abrigo, si no quieren dormir solas duermen conmigo (el mayor hace muuucho que lo hace solo, parecen siglos; sacarlo de mi cama nunca fue un trauma, todo lo contrario, ni pesadillas tuvo). Todo esto no lo hago porque existan muchas evidencias sobre los beneficios del apego seguro o porque sea bueno para las sinapsis de su cerebro; lo hago porque los amo, disfruto haciéndolo, obedezco mi instinto.
Porque los quiero felices, realizados, contentos, llenos de dicha y amor, los regaloneo sin límites. Quiero personas plenas ... buenas personas, un aporte para la sociedad, No guerreros.
Existe la absurda idea que no acompañar a los hijos, hacerles la ley del hielo, mandarlos a pensar solos, no prestarles ayuda para levantarse aunque sólo sean unos bebés los hará fuertes e independientes. Ser padres negligentes no prepara mejor a los hijos para la vida; la indiferencia hacia ellos creará adultos indiferentes no sólo al dolor, sino a la existencia del otro.
Las personas somos más seguras, sólidas, sanas y felices mientras más amor, atención, contención y respeto recibamos ... no lo contrario.


Conversaciones con Abril.


Abril: Mamá, me gusta la lluvia.
Yo: A mí también y me recuerda a La Unión, ciudad donde nació tu hermano Ignacio y yo.
Abril: ¿Y también saltabas en los charcos de agua?. Eso es súper cool...
Yo: Sí, Abril, también saltaba.
Abril: Saltemos juntas ahora...Uno, dos, tres...

Conversaciones con mi hija de 4 años mientras caminamos en un lluvioso día de primavera en Londres. Sólo me falta el techo de zinc.


lunes, 14 de marzo de 2016

¡17 años!



Amor, gracias por estos 17 años juntos, más la amistad … Gracias por persistir. Gracias por nuestra familia. ¡Eres lejos el mejor!❤🐣🐥🐥



jueves, 18 de febrero de 2016

El Parto de mi Abril.


Escribí esto para Abril hace 4 años. 






Es su nacimiento, es el nacimiento de Abril, mi tercera y última hija. Un parto tan lindo, tan intenso, natural, lleno de oxitocina, único porque desde que supe que estaba embarazada quise que fuera un momento íntimo, sin intervenciones, sin epidural, sin oxitocina sintética, sin monitoreos, sin lavados intestinales, sin rasurar, sin tener que estar tumbada obligada como una enferma, amarrada midiéndome no sé qué cada no sé cuánto tiempo. 

Mi marido me apoyó, de hecho, me felicitó. Dejé claro en la clínica que sólo necesitaba la compañía de mi marido e hijos, no quería ojos ni manos extrañas que perturbaran mi calma. Pedí que sólo revisaran a mi hija e hicieran los chequeos de rutina después de nacer como YO lo había deseado y luego de tenerla largo rato entre mis brazos junto a mi marido. Mi médico y su equipo estuvieron de acuerdo en todo. 

A pesar que mis otros dos partos también habían sido naturales, quería que éste fuera distinto. 

Con Ignacio (en La Unión. Chile) me rasuraron y monitorearon, eso hacía que las contracciones fueran muy dolorosas. Me obligaban a estar acostada cuando mi cuerpo me pedía estar en otra posición, yo sabía que necesitaba estar cómoda para parir a mi hijo. 
Con Mía (hace 2 años en Madrid) no hubo rasuración ni monitoreo, pero había médicos y enfermeras entrando a la habitación a cada momento para convencerme que lo mejor era poner epidural, y yo: "¡Que no! Déjenme en paz." 

A las 10 de la mañana del viernes 17 de febrero estaba regaloneando en la cama con Mía, mi hija de 2 años, cuando sentí la primera contracción. Una contracción suave, me puse tan feliz. Agarro mi celular y llamo a mi marido que estaba en el trabajo, le digo :"Amor, Abril quiere nacer, Pero quédate tranquilo, no hay apuro, las contracciones son muy suaves. Llega a la casa a la 1". 


Ya tenía la experiencia de mis otros dos hijos, desde la primera contracción hasta tenerlos en mis brazos podían pasar horas, hasta catorce como con Ignacio.

Con mucha calma me levanté, fui a la pieza de mi hijo mayor, mi Ignacio de 17 años. Le dije: "Hijo, ya estamos listas, tu hermana va a nacer". Me abraza y me da un beso, me pregunta cómo me ayuda. Se pone nervioso. Lo calmo, le digo que todo está bien. Se ducha para estar listo. Pone música, sabe que amo la música, tanto como él (orgulloso le cuenta a todo el mundo que es algo que le heredemos con su padre y que siempre nos agradecerá haber escuchado música cada día de su vida en casa)... 


La música me relaja, preparo todo para meterme a la ducha. Mientras mi hijo toma a su hermana Mía en brazos. 
En la ducha las contracciones de nuevo, pero ahora son más profundas. Me lavo el pelo, me salgo rápido. Me visto y más contracciones. 

Bajo a la cocina para darle comida a Mía, mientras le doy, más contracciones. Ignacio me dice que lo deje, que él terminará de hacerlo, pero antes llama a su papá: "Apúrate, papá, mi mamá no puede esperar más". Vi en los ojos de mi hijo lo que yo ya sabía... Abril venía ahora.

Camino por el living de mi casa mirando a mis hijos. Me siento, descanso, nos reímos porque cada vez que viene una contracción digo aaaaah y Mía repite conmigo aaaah. Mis hijos me toman las manos para acompañarme a caminar por la casa. Estamos los tres y todo está en calma, hay tanta paz, así lo soñé. Mis hijos acompañándome, llenándome de amor, llenándose ellos de amor, de vida, acompañando a la madre a parir a su hermana, a parir vida.

A las 12:35 llega mi marido, me abraza, está tan emocionado. Sé que mi hija quiere nacer, que ya está lista, creo que es mejor tenerla ahí, en mi casa, con los míos, con nuestro calor, pero el plan de parto desde un principio fue otro. No podemos correr riesgos, lo mejor es que haya un especialista presente por cualquier imprevisto.

Me despido de mis hijos, los beso, les digo cuánto los amo, Me subo al auto. MAL. Estoy apretada, ahora las contracciones son dolorosas, quiero caminar o estar de pie, siento es la mejor posición para recibir a mi hija.


No llevamos ni 2 minutos en la carretera camino a la clínica que está en Madrid (a 45 minutos). Me duele, grito, pateo, golpeo la ventana del auto. No quiero estar apretada en el auto. Estoy incómoda. No me gusta esta sensación de dolor, en casa todo estaba tan bien. 


Sólo deseo que mi hija espere un poco para encontrar comodidad para recibirla. Para parirla como quería. Le pido a mi marido que se detenga, busco su mirada para que me ayude a calmarme, él me hace cariñito en el pelo y toma mi mano. Está tan tranquilo; va conduciendo muy rápido y ni mis gritos ni golpes lo sacan de su calma habitual, él es "operado de los nervios", como le digo, y eso me hace muy bien en estos momentos. 


Decido cerrar los ojos y respirar. Respiro, siento las contracciones, duele menos. Respiro nuevamente, de nuevo siento mi cuerpo, ya no soy sólo cabeza, no controlo, no pienso, ahora siento a la hija que gesté 37 semanas y 2 días (mis tres hijos nacieron cuando ellos quisieron, cuando ellos estuvieron listos. Ignacio lo hizo con 40 semanas y Mía, al igual que Abril, lo hizo con 37 semanas, pero con 6 días).

Sigo respirando con los ojos cerrados, casi no duele, estoy conectada con mi hija. S
iento todo. De eso se trata, de sentir. Estamos unidas, lo hemos estado todos estos meses. Esto es mío y de mi hija; de nadie más, no es de los médicos, enfermeras ni especialistas. Es mi cuerpo. Es mi hija. Me saco el cinturón de seguridad para estar más cómoda, estoy llena de confianza para parirla en el auto si así tiene que ser. Nada más soltar el cinturón se rompe la bolsa y sale la cabeza de mi hija. 

Le digo a mi marido :"Vuelve a Torrelaguna, Abril nacerá ahora". Me bajo el pantalón para dejarla salir mientras mi marido cambia de dirección. Llegamos. Me bajo del auto con la ayuda de mi marido, que estacionó casi en la recepción del Centro de Salud, Centro de salud sin sala de parto, sin especialistas para el parto. Nada. Es sólo un centro con lo básico (como las postas de Chile) para un pueblo de la sierra de Madrid. 

Al entrar al recinto sólo buscaba un lugar cómodo e intentaba sacarme la ropa para recibirla. Las secretarias y resto de personal que estaba en la entrada pedía mis datos, otra mujer mayor que estaba detrás del mostrador dijo: "Mamita (detesto cuando hablan así, detesto ese paternalismo que busca infantilizar mujeres), primero tienes que calmarte y sentarte a esperar para ser atendida, ya te traerán una silla de ruedas". La miré fijamente y le dije en un tono nada amigable "¡¡¡Tengo a mi guagua afuera!!! y tú hablando de sentarme a esperar silla de ruedas. ¿Me estái hueviando? Necesito un lugar para recibir a mi hija...¡¡AHORA!! ¡¡YA!!...". (Cada vez que recordamos este episodio con mi marido nos reímos. Fui un poquito amenzante).

No sé cómo, de dónde salieron, pero sin darme cuenta estaba rodeada de gente. Entre mi marido, un médico y 2 enfermeras me llevaron volando a una sala alejada de la entrada, todo esto en cosa de segundos.

Me sacan calzón, pantalón y botas, en ese orden y todo junto jajaja. OK. Estamos listas. Respiro con ganas y mi hija está ahí. A las 12: 45 en punto, nacía mi hija a la vida. Mi Abril amada y tan deseada.



Primer día de vida de Abril.




Una hora después del alumbramiento los Servicios de Emergencia nos trasladaron en una ambulancia al hospital más cercano, mi marido iba en el auto siguiéndonos.


Yo hubiese preferido irme directo a mi casa, me sentía bien (de hecho, persona que me atendía se sorprendía de que estuviera "afebril") y mi hija no podía estar más maravillosa y sana. Rebosaba vida. Sólo necesitábamos privacidad. Tuve que pedir que dejaran de sacarnos fotos, hubo fotos en el centro asistencial, fuera y dentro de la ambulancia. Todas las personas que participaron de algún modo o estuvieron presente querían una foto con ella. Era primera vez que pasaba algo así en el pueblo y por eso trataban a Abril como una Rock Star y para el personal de la ambulancia que nos tocó, ídem. 



Personal médico del Centro de Salud.


Unidad de emergencia que nos llevó al hospital más cercano.

Después de los exámenes y pruebas de rigor, pedimos con mi marido el alta voluntaria. A las 18:40 de ese mismo día nos fuimos en nuestro auto de vuelta a casa. 


Así fue como nació mi hija, confiando en mi cuerpo, sabiendo que podía. Las mujeres podemos parir como queramos, siempre y cuando no hayan complicaciones y estemos sanas.


Le agradezco a mi marido e hijos por acompañarme a parir así, libre y como yo quise 
 a mi Abril

De forma natural, respetada y completamente consciente.














Cumpleaños de mi Abril



Ayer desperté soñando que tenía una guata enorme, era raro porque no tenía contracciones, pero el momento del parto era inminente. Mi marido y mi hijo Ignacio estaban conmigo y me decían:
"Respira, tú eres seca para esto".
Desperté con la increíble sensación de volver a parir, tremenda guata la que tenía en el sueño... Nada de raro mi sueño ya que ayer Abril estuvo de cumpleaños, cumplió 4 años. Ya son 4 años llenos de alegría, risas, felicidad. donde ha venido a llenarnos la vida con su tremenda presencia.
Te amo mi Abril preciosa. Felices 4 años. Tengo suerte de ser tu mamá. 
Gracias.