Melancoleando me encontré con esta foto. Es que un 18 de junio, un día como hoy, estaba a sólo 3 días de tener a mi hijo Ignacio en mis brazos. Lo gesté y lo parí sola. Por esos días (y después también) yo lo estaba pasando pésimo. Obviamente la foto no lo dice, pero así era. Muchas mentiras salían a la luz. Quien por aquel entonces aún era mi pareja no era quien decía ser. Y muchas mentiras se hacían verdades.
Con los besos de mi hijo la vida siempre, siempre, siempre me trajo risas y felicidad, aunque hubo momentos en que me moría en el infierno, pero nunca dudé en seguir.
Sé que eso ya es sólo parte del pasado, y no tengo problemas en recordarlo. Hoy estoy tan feliz y orgullosa de mi hijo Ignacio. Mi hijo. Sólo mío por tantos años, hasta que llegó su padre Cristián González ❤️
viernes, 19 de junio de 2020
Nunca serán suficientes besos.
¡Qué tiempos aquellos! Parece que fue hace mucho, pero realmente siento que fue hace muy poco. Qué lindo recordar esos abrazos, esos besos con mi hijo Ignacio. Nunca serán suficientes besos. Nunca.
jueves, 11 de junio de 2020
Ellas ni lo saben ni lo valoran ahora, pero serán su mejor apoyo en la vida.
Me encanta la relación que tienen mis hijas. Su amor e incondicionalidad es recíproco. Son mejores amigas, confidentes, y máximas defensoras la una de la otra.
Mia (10 años) adora a su hermana pequeña, la llama "bebé" desde que nació y de eso ya van 8 años. Tiene una paciencia infinita con ella, porque Abril es de las que agota a un santo. Habla hasta por los codos. Cuando no está, la casa queda con un silencio atronador.
Abril hasta en sueños cuenta con el amor y generosidad de su hermana. El otro día despertó llorando porque tuvo una pesadilla horrible. Un hombre viejo (un rey chino o algo así, me dijo) se quería casar con ella y ella le respondió que no, que era una niña pequeña y que jamás aceptaría eso. El cuento es que ella no se podía negar porque era un hombre poderoso, de no sé qué reino, cosas de su desbordante imaginación que alimenta con tanto libro que lee y películas que mira.
Entonces, apareció Mia y le dijo que escapara, que ella le ayudaría a hacerlo y luego ocuparía su lugar. Abril despertó angustiada. Llorando me decía que cómo podría dejar a su hermana en semejante situación. Pero que ella tampoco quería casarse con ese vejestorio asqueroso. Bueno, después de varios arrumacos y besuqueos se calmó. También hablamos de la obediencia y de que no siempre es bueno ser tan obediente. Que a mí me encanta que ellas cuestionen y que no acepten todo a pies juntillas sólo porque una "supuesta autoridad" lo mande. Que me siento orgullosa de la manera que tienen de decir sin vergüenza lo que quieren y a quién quieren. Pero bueh, eso ya es para otro post.
Pero lo que a mí también me encanta es verlas crecer tan unidas, queriéndose tanto. Ellas ni lo saben ni lo valoran ahora, pero serán su mejor apoyo en la vida.
Mia (10 años) adora a su hermana pequeña, la llama "bebé" desde que nació y de eso ya van 8 años. Tiene una paciencia infinita con ella, porque Abril es de las que agota a un santo. Habla hasta por los codos. Cuando no está, la casa queda con un silencio atronador.
Abril hasta en sueños cuenta con el amor y generosidad de su hermana. El otro día despertó llorando porque tuvo una pesadilla horrible. Un hombre viejo (un rey chino o algo así, me dijo) se quería casar con ella y ella le respondió que no, que era una niña pequeña y que jamás aceptaría eso. El cuento es que ella no se podía negar porque era un hombre poderoso, de no sé qué reino, cosas de su desbordante imaginación que alimenta con tanto libro que lee y películas que mira.
Entonces, apareció Mia y le dijo que escapara, que ella le ayudaría a hacerlo y luego ocuparía su lugar. Abril despertó angustiada. Llorando me decía que cómo podría dejar a su hermana en semejante situación. Pero que ella tampoco quería casarse con ese vejestorio asqueroso. Bueno, después de varios arrumacos y besuqueos se calmó. También hablamos de la obediencia y de que no siempre es bueno ser tan obediente. Que a mí me encanta que ellas cuestionen y que no acepten todo a pies juntillas sólo porque una "supuesta autoridad" lo mande. Que me siento orgullosa de la manera que tienen de decir sin vergüenza lo que quieren y a quién quieren. Pero bueh, eso ya es para otro post.
Pero lo que a mí también me encanta es verlas crecer tan unidas, queriéndose tanto. Ellas ni lo saben ni lo valoran ahora, pero serán su mejor apoyo en la vida.
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Culpa en la crianza
¿Por qué cuando se habla de maternidad y crianza, casi en automático aparece la culpa, el deber, la buena y la mala madre? ¿Por qué se arman bandos entre mujeres? Hay algo que genera culpas, angustias, rabia. En especial ocurre con las madres que no amamantaron, no colecharon, o debieron volver a trabajar sin querer hacerlo dejando a sus hijos en guarderías.
Las que en algún momento de su vida piensan que no consiguieron la maternidad "IDEAL" se sienten atacadas. Sienten que deben defenderse, pero ¿por qué defenderse? ¿Por qué no decir simplemente: “Ok. Genial. Tú pudiste quedarte con tu hijo. Hiciste lo que creíste mejor para tu hijo y para ti y me alegro por eso aunque yo no haya podido o querido hacerlo”?
Supongo que será la culpa que cada una, llegado el momento, tendrá que valorar.
La realidad de todas las madres es distinta. Algunas renuncian al trabajo para quedarse con sus hijos. Pero no es sólo renunciar a un trabajo, hay bastante más detrás. No es tan simple. Otras no pueden dejar de trabajar porque simplemente no comerían ellas ni sus hijos. Entonces, alegrémonos por las madres e hijos que se han librado de la inercia de este sistema defectuoso, y que han dado un pasito más para que todas las demás también puedan hacerlo, porque el éxito de una diada madre/hijo es un éxito para las madres que vendrán.
¡Ojo! Esa maternidad tan especial, tan idealizada es un espejismo que no permite ver la realidad de la maternidad. Por lo que yo he visto, hay muchas mujeres a las que la maternidad les duele y lo callan porque la maternidad ideal es siempre perfecta y color de rosa.
Esto no es una competencia de quién lo hace mejor o peor, pero sólo para dejar de idealizar, existen mujeres que han parido vertical (parto completamente natural sin intervenciones de ningún tipo), están 24/7 en casa, amamantado por más de 2 años, colechado y aún así han generado apegos inseguros con sus hijos. El apego (Teoría del apego: Seguro, Evitativo, Ambivalente y Desorganizado) es un tema mucho más complejo que sólo dar teta o andar con la guagua en brazos. Cada maternidad es distinta, no existe un método perfecto así como tampoco existe la madre perfecta.
Las que en algún momento de su vida piensan que no consiguieron la maternidad "IDEAL" se sienten atacadas. Sienten que deben defenderse, pero ¿por qué defenderse? ¿Por qué no decir simplemente: “Ok. Genial. Tú pudiste quedarte con tu hijo. Hiciste lo que creíste mejor para tu hijo y para ti y me alegro por eso aunque yo no haya podido o querido hacerlo”?
Supongo que será la culpa que cada una, llegado el momento, tendrá que valorar.
La realidad de todas las madres es distinta. Algunas renuncian al trabajo para quedarse con sus hijos. Pero no es sólo renunciar a un trabajo, hay bastante más detrás. No es tan simple. Otras no pueden dejar de trabajar porque simplemente no comerían ellas ni sus hijos. Entonces, alegrémonos por las madres e hijos que se han librado de la inercia de este sistema defectuoso, y que han dado un pasito más para que todas las demás también puedan hacerlo, porque el éxito de una diada madre/hijo es un éxito para las madres que vendrán.
¡Ojo! Esa maternidad tan especial, tan idealizada es un espejismo que no permite ver la realidad de la maternidad. Por lo que yo he visto, hay muchas mujeres a las que la maternidad les duele y lo callan porque la maternidad ideal es siempre perfecta y color de rosa.
Esto no es una competencia de quién lo hace mejor o peor, pero sólo para dejar de idealizar, existen mujeres que han parido vertical (parto completamente natural sin intervenciones de ningún tipo), están 24/7 en casa, amamantado por más de 2 años, colechado y aún así han generado apegos inseguros con sus hijos. El apego (Teoría del apego: Seguro, Evitativo, Ambivalente y Desorganizado) es un tema mucho más complejo que sólo dar teta o andar con la guagua en brazos. Cada maternidad es distinta, no existe un método perfecto así como tampoco existe la madre perfecta.
martes, 19 de mayo de 2020
No es fácil para algunos mostrar tranquilidad o un poquito de felicidad porque simplemente no la hay.
Si alguien sube una foto donde se ve bien, mal asunto porque no es tiempo para frivolizar ¡¿Hello!? Estamos en pandemia.
Si se comparte información del Coronavirus; mala cosa porque es contribuir al miedo.
Si no se comparte información del Coronavirus; insensible. Cómo no centrarse en cosas serias.
Si se aplaude a los trabajadores de la salud; desubicado porque así no se defienden sus derechos.
Si no se aplaude a los trabajadores de la salud; mal agradecido, ellos se arriesgan por todos nosotros.
Si se compra por internet; inconsciente, el trabajador se expone por tu culpa.
Si no se compra por internet; mala persona, alguien no tendrá trabajo.
Palos porque bogas, palos porque no bogas.
Quejas porque hay personas que cocinan y muestran sus platos todos los días. Ironías porque los que subían fotos en restaurantes o gimnasios ya no tienen vida, hasta eso he leído. Y así suma y sigue.
OK. Puede que a veces sature ver tanta foto o información que a uno no le interesa. Pero no será más fácil silenciar a esa persona o sacarla de la lista de amigos que reírse o criticar cada posteo que hace.
Hoy hay tanta gente sola en sus casas, algunos pasándolo realmente mal. Alegrarse y celebrar que cada uno pase esta crisis cómo mejor pueda, puede hacer una gran diferencia. No es fácil para algunos mostrar tranquilidad o un poquito de felicidad porque simplemente no la hay. No sabemos la realidad del otro. Quizás compartiendo, lo que sea, se siente acompañado. Seamos amables, para todos esta es una situación nueva. Preguntemos cómo están y censuremos menos.
PD: Subo esta foto, primero: porque se me paró la raja y segundo: porque la subí hace unos meses y la corté porque encontré que se veía mucho y hay unas personas cercanas que me quieren mucho ( y yo a ellas), que son muy sensibles a ver fotos mías de este tipo y les molesta.
Pero nop, ná que ver censurarse uno mismo. Así que aquí va completa como la tomó Cristián. Porque si no es con todo, pa’qué?
Si se comparte información del Coronavirus; mala cosa porque es contribuir al miedo.
Si no se comparte información del Coronavirus; insensible. Cómo no centrarse en cosas serias.
Si se aplaude a los trabajadores de la salud; desubicado porque así no se defienden sus derechos.
Si no se aplaude a los trabajadores de la salud; mal agradecido, ellos se arriesgan por todos nosotros.
Si se compra por internet; inconsciente, el trabajador se expone por tu culpa.
Si no se compra por internet; mala persona, alguien no tendrá trabajo.
Palos porque bogas, palos porque no bogas.
Quejas porque hay personas que cocinan y muestran sus platos todos los días. Ironías porque los que subían fotos en restaurantes o gimnasios ya no tienen vida, hasta eso he leído. Y así suma y sigue.
OK. Puede que a veces sature ver tanta foto o información que a uno no le interesa. Pero no será más fácil silenciar a esa persona o sacarla de la lista de amigos que reírse o criticar cada posteo que hace.
Hoy hay tanta gente sola en sus casas, algunos pasándolo realmente mal. Alegrarse y celebrar que cada uno pase esta crisis cómo mejor pueda, puede hacer una gran diferencia. No es fácil para algunos mostrar tranquilidad o un poquito de felicidad porque simplemente no la hay. No sabemos la realidad del otro. Quizás compartiendo, lo que sea, se siente acompañado. Seamos amables, para todos esta es una situación nueva. Preguntemos cómo están y censuremos menos.
PD: Subo esta foto, primero: porque se me paró la raja y segundo: porque la subí hace unos meses y la corté porque encontré que se veía mucho y hay unas personas cercanas que me quieren mucho ( y yo a ellas), que son muy sensibles a ver fotos mías de este tipo y les molesta.
Pero nop, ná que ver censurarse uno mismo. Así que aquí va completa como la tomó Cristián. Porque si no es con todo, pa’qué?
martes, 12 de mayo de 2020
La maternidad debiera ser una cuestión de salud pública.
Vaya por delante que me encantan los chocolates, los regalos y en especial las tarjetas preciosas que me hicieron ayer mis hijas por el día de la madre.
En este día en el que todas las madres son la mejor madre del mundo, a mí me preocupa más el equilibrio emocional de las madres. Saber si realmente se sienten bien bajo toda esta presión de la madre perfecta. Donde la culpa hace que pongan buena cara cuando no saben cómo sostenerse.
Porque es de buena madre, de buena mujer aceptar estoica sin quejas lo que venga.
Yo he visto muchas mujeres dedicar su maternidad y matrimonio desde la sumisión.
La bondadosa, la buena madre y buena esposa que trabaja sin descanso, la que perdona y tolera todo con una sonrisa, es lo que venden como perfección en este día. Ecuación perversa ya que las deja siempre en el último lugar de los cuidados, porque a partir de ahí, cuesta mucho poner límites a otras personas, se relacionan desde el servilismo, olvidándose de su bienestar, de sus necesidades, de sus deseos. Lo hacen todo por y para otros y ellas desaparecen. Anulan sus necesidades.
Muchas madres se sienten malas madres porque piensan que “no hacen lo suficiente”.
Hay mujeres a las que les cuesta conectar con sus hijos. Se sienten tristes cuando "deberían" estar contentas. Otras no entienden por qué están tan cansadas, pero es que criar es mucho más sencillo cuando los cuidados se comparten con el padre o pareja, pero no sólo los de los hijos, también el hogar y sobre todo la carga mental.
Hay muchas dificultades para las madres, y éstas pueden ir desde la soledad en la crianza hasta trastornos mentales graves.
Por ejemplo, un estudio hecho en México demostró que el 56% de las madres sufre depresión postparto. De este tema ni se habla debido a la vergüenza. Muchas mujeres aquejadas por este trastorno se lo guardan, por lo que no pueden ser diagnosticadas y mucho menos tratadas.
Hace falta hablar de estos temas para que las mujeres que viven estas situaciones sepan que no están solas, que no están falladas y que se puede pedir ayuda.
El TOC (trastorno obsesivo compulsivo), depresión y ansiedad son trastornos más comunes de lo que se cree en la vida de las madres. También está la psicosis posparto, enfermedad poco frecuente pero muy grave. Sin tratamiento todos los trastornos mentales pueden volverse crónicos y ser causa de mucho sufrimiento para la madre y su familia.
Hace falta hablar de estos temas para que las mujeres que viven estas situaciones sepan que no están solas, que no están falladas y que se puede pedir ayuda.
El TOC (trastorno obsesivo compulsivo), depresión y ansiedad son trastornos más comunes de lo que se cree en la vida de las madres. También está la psicosis posparto, enfermedad poco frecuente pero muy grave. Sin tratamiento todos los trastornos mentales pueden volverse crónicos y ser causa de mucho sufrimiento para la madre y su familia.
Cualquier madre puede verse afectada, aunque hay factores que aumentan el riesgo de depresión. La falta de apoyo, la soledad y la precariedad son agravantes de una situación que no siempre tiene una causa única bien definida.
La maternidad debiera ser una cuestión de salud pública. No un día de celebración y seguir el resto del año sin prestarle atención a las verdaderas necesidades de las madres o comprender la real importancia de los primeros años de vida de los hijos. Por el bienestar mental de las madres y de sus hijos, es que se necesita primero cuidar a las madres.
Ojalá llegue el día en que todas las madres y esposas se den cuenta que tienen derecho a descansar, a hacer cosas que les gusten, a desconectar. No son malas madres por ello. Les han hecho creer que tienen la culpa hasta de lo malo que otros les hacen.
| En la foto, con 6 meses, esperando a Abril. |
lunes, 4 de mayo de 2020
La importancia de no ejercer jamás la violencia sobre los niños para evitar adultos enfermos.
Hace un tiempo vimos el "Joker", película por la que Joaquin Phoenix ganó un Óscar el año pasado. Yo no soy experta en cine, pero creo que es súper merecido el premio. Phoenix logra exponer a la perfección las consecuencias que en la vida adulta tiene la violencia y el maltrato infantil. Muestra cómo crecer en una familia sin amor, con agresiones físicas y psicológicas o con ausencias irreparables, favorece la enfermedad mental y replicar la violencia en la adultez.
Hace tiempo que no escribo sobre este tema en mi muro, las tantas veces que lo hice no faltaban los comentarios diciendo que no es para tanto, "que a todos nos golpearon cuando niños y que gracias a eso salimos bien". Pero la verdad es que sí es para tanto. El sólo hecho de justificar el maltrato infantil demuestra que la violencia que se ejerce sobre los niños casi siempre es de manera inconsciente. Digo inconsciente porque casi todo el mundo acepta que golpear con una vara o cinturón es maltrato pero muy pocos reconocen que un bofetón lo es. O un tirón de pelo. De hecho, la frase “gracias a una bofetada a tiempo es que salí bien“, es un clásico.
Hoy en día es sabido que golpear a un niño es delito y se ha prohibido totalmente en los colegios y en los hogares por ley, es decir, si un profesor osara golpear a un alumno le puede caer una demanda (lo curioso es que ahí los padres saltan como leonas a defender a sus crías). Pero en los hogares lo siguen haciendo y no hay manera de controlarlo porque es lo normal, a casi todos nos han educado así: con bofetadas y castigos físicos.
Alguien podría decir que bajo este razonamiento todos seríamos violentos. Y no, afortunadamente no todas las personas que sufren violencia en la infancia serán violentos de adultos ya que hay muchas fórmulas en el camino para superar esos daños, en principio, irreparables. Irreparables, porque la violencia se hereda y lo que hay son distintos grados de violencia. A menos que esos traumas infantiles y dolores internos sean procesados con la ayuda de algún alma caritativa, algún testigo dispuesto a acompañar.
Es importante recordar que la violencia tiene muchas formas de manifestación, la agresión física no es la única que puede ser ejercida, también está la psicológica, igual de poderosa y dañina. Los insultos, repetirle a los hijos que son unos inútiles, que no sirven para nada, hacer referencias a su físico, a su manera de ser, ponerles etiquetas ofensivas, eso también genera adultos enfermos, con problemas que, tarde o temprano saldrán en forma de comportamientos agresivos contra los demás o contra sí mismos (baja autoestima, anorexias, bulimias, alcoholismo, crimen, drogadicción). Nada de esas actitudes contra los hijos queda impune, todo pasa factura. En unos grados diferentes pero la pasa.
Tenemos tan interiorizada la violencia que si no hay agresiones físicas de por medio, la mayoría de las veces pasa desapercibida. Es cierto que no es lo mismo un palmetazo en el culo que dar una paliza a patadas pero, porque sea menos doloroso, no deja de ser violencia. Tampoco es lo mismo robar un monedero que robar un banco pero ambas cosas son robos. Con o sin penas, pero éticamente reprobables.
Retomando, así como parece obvio que no todos los niños maltratados de adultos serán maltratadores o violentos, sí es una obviedad que todas las personas violentas han tenido episodios infantiles largos que tienen que ver con violencia.
Existe mucha evidencia, se han analizado las vidas de asesinos, terroristas, psicópatas, tiradores de colegios, tiranos y en todas, absolutamente en todas se encontró relaciones entre los traumas de su niñez y el devenir de sus vidas. Todos tienen en común una infancia llena de maltrato y abuso.
Es decir, la relación entre infancia maltratada y comportamientos agresivos en edad adulta es un hecho irrefutable.
Saber cómo y por qué adoptamos una conducta u otra tiene sus respuestas, como en todo, en la infancia.
Lo he visto infinidad de veces. La mayoría de los problemas de los niños, tanto en el hogar como en el colegio, no son problemas de los niños, son problemas que han creado los adultos: por incapacidad, por soberbia, por ignorancia elegida, por desidia, por maldad o por infravalorarlos.
Entonces, lo que debemos hacer es tomar conciencia de la importancia de no ejercer jamás la violencia sobre los niños para evitar adultos violentos, enfermos.
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