Y, al final, ¿qué es lo realmente importante?
Estar con los hijos y seres queridos el mayor tiempo posible y cuidarse mutuamente.
Evidentemente me preocupan los que sufren y los que amo. Pero la realidad es que a mí no me molesta nada estar encerrada en casa. No he notado grandes cambios en mi día a día. Soy feliz siendo una ermitaña, paso mucho tiempo asi por libre y gozosa elección. VIviría feliz de fines de semana o de vacaciones. Me encanta andar pegada a mis hijos. Los amo con toda la fuerza de mi corazón. Son lo mejor que he hecho en mi vida y, para mí, no tiene precio despertar sin apuros y con besos.
La infancia dura un suspiro por lo que no quiero que se pase sin abrazarlas y demostrarles cuánto las amo. Es ahora cuando aseguro abrazos donde se pierden los miedos y se gana confianza.
viernes, 20 de marzo de 2020
sábado, 29 de febrero de 2020
Cuando las palabras bonitas se convierten en autoengaño.
Leo y escucho cosas que hacen que salten mis alarmas inmediatamente. Tengo el ojo calibrado para esas cosas. Prefiero distanciarme del "modelo secta" y, sobre todo, de un determinado concepto que venden de espiritualidad.
Se puede ordenar la casa estilo Feng Shui y Mary Kondo, todo junto.
Leerse mil veces la carta astral.
Hacerse chorrocientas constelaciones familares.
Recitar mantras.
Decretar, que está tan de moda.
Ir por años a terapia, y aún así, no haber cambiado en nada.
Quien realmente no quiere trabajarse, no se va a trabajar.
Mucha gente se interesa por temas de desarrollo personal, hace todo lo que se le aparece por el camino. Es más, en teoría saben todo: qué tipo de personalidad tienen. Qué conflictos tienen. Signo zodiacal. Dicen haber perdonado hasta a quien no lo merece y que ahora aman a todo el mundo. Pero en la práctica no hay acciones de amor. No están conectadas con los demás ni con ellos mismos. No valoran las cosas sencillas de la vida, lo obvio.
Se pierden buscando la grandeza, la fantasía de lo que tiene que ser, eso no existe. Olvidan lo maravilloso y bello que tienen a su lado.
De qué sirve tanto estudio, tanto buscar, tantas flores de Bach o ir a terapia, si se va de pose?
Mientras no se tengan ganas reales de cambio, es un pérdida de tiempo. Es hacer terapia sin terapia.
El papel, al igual que facebook, aguantan todo. Palabras muy bonitas y emocionantes, pero hay que preocuparse cuando esas palabras bonitas no son más que autoengaños.
viernes, 3 de enero de 2020
Fin de una década. Bienvenidos los años 20.
¡Felices
años 20 les deseo a todos! Hoy 2 enero 2020 (se ve bonito escrito) los
saludo porque ayer estuve descansando y desconectada de todo. A veces
hace bien no hacer nada, son necesarias las curas de sueño y de
descanso. En estas fechas sólo disfruto de mi familia, comemos rico,
miramos películas, este año hemos tenido maratón de Star Wars (las
niñitas no habían visto ninguna).
Último año de una de las décadas más importante de mi vida. Nacieron mis dos hijas, Mía y Abril, lo hicieron en Madrid. Pero crecieron en Londres, ciudad que llevo en mi corazón y en la que vivimos 6 de los 10 años de la década.
Mi hijo Ignacio por primera vez se fue a vivir solo. Fue raro dejarlo partir, mi alegría era inmensa por él, pero no sólo se iba de la casa, sino que se iba a estudiar a otro país.
Nos cambiamos de país. De continente (again). Cualquier cambio requiere su tiempo; todo es nuevo: trabajo, colegio, etc.
Al principio no es fácil, pero la libertad de vivir dónde deseo y cómo deseo. Nunca renunciaría a ella.
Como todos los seres humanos tengo un lugar que es, en mi corazón, el hogar y es donde esté con mi familia.
Pero es que, además, yo siempre he querido vivir en un paraíso.
Con un invierno suave, soleado todo el año, brillante, con una luz dorada mágica, atardeceres rojo anarnajados, con vientos suaves en la playa.
Siempre soñé poder vivir así. Nadar. Tirarme tardes enteras en la playa con mi amor. Ver crecer a mis hijos disfrutando del sol y la vida al aire libre.
Ahora lo puedo hacer.
Yo no quiero tener una vida y un trabajo que me esclavice para gastar en cosas, quiero un trabajo que me dé tiempo para gastarlo en libertad, en vida, en amor.
Miro los años que dejo atrás y no puedo sino agradecer todo lo vivido. Ha habido de todo, y justamente gracias al cúmulo total de experiencias es que hoy tengo la certeza de que muchas veces lo malo se puede revertir en algo muy bueno.
Así que, agradecida de todo lo que ha significado crecimiento, entregada a gozar lo que me toca y estoy segura muchas personas esperan lo mismo. Todos merecemos disfrutar de la vida que es mucho más bonita si nos cuidamos y tratamos bien.
Feliz 2020 para todos. Les deseo un año fructífero, de ilusiones y proyectos cumplidos.
Y a mi Chile querido que lo ha pasado tan mal, le deseo fuerza, unión, paz y prosperidad. No puedo olvidar a los millones de compatriotas que viven la tremenda injusticia y desigualdad social. Me encantaría ver que por fin la clase política se une para resolver la inequidad, sin tratar de sacar ventaja. También me gustaría ver a toda la sociedad civil unida. Empatía. Pensar y ponerse en el lugar del otro.
Último año de una de las décadas más importante de mi vida. Nacieron mis dos hijas, Mía y Abril, lo hicieron en Madrid. Pero crecieron en Londres, ciudad que llevo en mi corazón y en la que vivimos 6 de los 10 años de la década.
Mi hijo Ignacio por primera vez se fue a vivir solo. Fue raro dejarlo partir, mi alegría era inmensa por él, pero no sólo se iba de la casa, sino que se iba a estudiar a otro país.
Nos cambiamos de país. De continente (again). Cualquier cambio requiere su tiempo; todo es nuevo: trabajo, colegio, etc.
Al principio no es fácil, pero la libertad de vivir dónde deseo y cómo deseo. Nunca renunciaría a ella.
Como todos los seres humanos tengo un lugar que es, en mi corazón, el hogar y es donde esté con mi familia.
Pero es que, además, yo siempre he querido vivir en un paraíso.
Con un invierno suave, soleado todo el año, brillante, con una luz dorada mágica, atardeceres rojo anarnajados, con vientos suaves en la playa.
Siempre soñé poder vivir así. Nadar. Tirarme tardes enteras en la playa con mi amor. Ver crecer a mis hijos disfrutando del sol y la vida al aire libre.
Ahora lo puedo hacer.
Yo no quiero tener una vida y un trabajo que me esclavice para gastar en cosas, quiero un trabajo que me dé tiempo para gastarlo en libertad, en vida, en amor.
Miro los años que dejo atrás y no puedo sino agradecer todo lo vivido. Ha habido de todo, y justamente gracias al cúmulo total de experiencias es que hoy tengo la certeza de que muchas veces lo malo se puede revertir en algo muy bueno.
Así que, agradecida de todo lo que ha significado crecimiento, entregada a gozar lo que me toca y estoy segura muchas personas esperan lo mismo. Todos merecemos disfrutar de la vida que es mucho más bonita si nos cuidamos y tratamos bien.
Feliz 2020 para todos. Les deseo un año fructífero, de ilusiones y proyectos cumplidos.
Y a mi Chile querido que lo ha pasado tan mal, le deseo fuerza, unión, paz y prosperidad. No puedo olvidar a los millones de compatriotas que viven la tremenda injusticia y desigualdad social. Me encantaría ver que por fin la clase política se une para resolver la inequidad, sin tratar de sacar ventaja. También me gustaría ver a toda la sociedad civil unida. Empatía. Pensar y ponerse en el lugar del otro.
lunes, 9 de septiembre de 2019
Mi hijo se fue a vivir solo...
Hijo mío, mi Ignacio amado, mi primer pollito maravilloso de mi corazón que te amo con tooodo lo que la vida me permite. Te gesté en solitario y te parí en solitario. Tenía 20 años cuando fui tu mamá. Estuvimos solos los primeros años... rodeados de gente, pero la realidad era que sólo nos teníamos el uno al otro.
Éramos fuertes, estábamos juntos. No me separaba de ti nunca, dormía de ti agarrada, te abrazaba siempre, trabajé a tu lado. Fueron años difíciles, algo nos sombreaba y tomé decisiones por nuestro bienestar. Tantas veces lloré, tantas veces dudé, es que las mamás a veces cometemos errores. He fallado mil y una vez y me da lo mismo porque soy una mujer común y corriente criando de la única manera que pude y puedo. Nunca te he mentido. Siempre he sido honesta. Soy la mujer que soy con todo mi pasado y mi presente y lo sabes, ya estás grande. Cuando fallo, pido perdón. No temo fallar ni pedir perdón porque todos fallamos.
Así es la vida.
Ya estás grande y yo soy feliz que vueles libre. Ya dejaste de ser mi pequeño enamorado, mi pollo chico manducón, regalón, mamón, rico. Aunque sigues igual de regalón.
Desde siempre tan sensible, siempre mirándome, acompañándome y haciéndome saber que me amabas a cada rato... Me cuidabas y yo te decía "deja de cuidarme que me cuido sola". Eras un niño sensible, tierno, cariñoso... A veces duro... Los dos sabíamos por qué.
Ahora ya eres un hombre, grande. ¡Eres un bacán! Cuidas a tus hermanas y ellas agradecen todo tu amor. Somos tan pocos en nuestra familia que a ellas les hace bien tu amor.
Me siento orgullosa de ser tu mamá y ya sabes ... Sigue tu deseo, vuela libre, sé tú... No hay otro camino. A veces seguir el propio deseo implica que es el camino más largo. Estoy feliz que salgas a la vida, a conocerla, que te vayas a otro país a estudiar, que recorras más calles, que veas los paisajes de la vida, que puedas auto alimentarte de todo ello. Tienes la fuerza y el mundo en tu mano.
Agradezco que me digan "todo va a estar bien", "les hace muy bien" pero eso ya lo sé y no me preocupa para nada. Estoy feliz por ti, te ayudo a abrir tus alas para que vueles más amplio y libre. Hoy simplemente siento que mi alma queda con el pulso suave y lento. Mi hijo amado, te vas por primera vez de la casa y suspiro por no estar contigo cada día, por no poder mirarte, tocarte y escucharte reír. Pero no sufro. Estoy feliz por ti. Me gusta que nos extrañemos sabiendo que somos felices estando separados.
Te AMO mi Ignacio y me siento segura de nuestro amor porque estoy segura que sientes y sabes cuánto te amo y que tú me amas.
¡Te quiero libre y feliz siempre!
Buen viaje mi Ignacio.
(No me reta por subirlo a Facebook. Lo adoro y sabe que me siento orgullosa de él. Enteromino, sensible, tierno)
Facebook me recordó hoy este post que escribí hace 4 años.
miércoles, 31 de julio de 2019
Me hace feliz saber que él y yo podemos ser felices separados.
Con mi hijo Ignacio nunca habíamos estado separados físcamente tanto como lo estamos hoy. Es verdad que hace algunos años se fue a vivir solo a Madrid, pero yo podía tomar un avión y en dos horas estar a su lado. En cambio hoy se instaló en el otro lado del mundo y ya está preparando todo para comenzar sus estudios la próxima semana. Hoy llegó a ese paraíso llamado Australia.
Una amiga me preguntó si lloré mucho o si estoy muy triste porque no podré verlo tan seguido. Y no, la verdad estoy feliz por él. Me encanta que viaje, que conozca, que estudie, que sea libre.
Me hace feliz saber que él y yo podemos ser felices separados, que no somos dependientes extremos el uno del otro, que tiene la seguridad para poder volar sin la necesidad de que esté papá o mamá diciéndole qué hacer. Es libre. Siempre he querido criar seres libre.
La individualidad, la capacidad de ser libre, de poner límites y de elegir su camino, la felicidad de los hijos se construye en lo que construímos con ellos día a día. Y tenemos que hacerlo personalmente, con tiempo, mucho tiempo y cariño, como se hace con todas las relaciones importantes. Pues la relación más importante de nuestra vida será con nuestros hijos y pareja, y una relación sana, de respeto mutuo verdadero, de confianza, necesita tiempo y necesita, sobre todo, que tomemos nuestras responsabilidades con seguridad.
Nadie puede sustituirnos. Nadie puede educar a nuestros hijos como nosotros, que somos quienes más los amamos y conocemos.
Todos los dias, todos, les digo a mis tres hijos lo mucho que los quiero. Y lo que me deja tranquila es que ellos lo saben y sienten. Mis hijas saben lo mucho que me gusta estar con ellas, pasar tiempo con ellas. Y además de lo que les digo, ellas lo viven porque vamos a casi todos los sitios juntas, y lo pasamos muy bien. Con mi hijo fue igual.
Siempre las miro y les digo lo feliz que soy a su lado. Me encanta verlas crecer como lo hice con su hermano. Las abrazo, las beso. He disfrutado mucho criando a mis hijos y sé que es mi responsabilidad más importante de mi día a día.
No importa la distancia, no importa si no se puede dar el beso diario al que estamos acostumbrados, nada borra el ejemplo, el cariño, la cercanía, el tiempo compartido (hablo de tiempo real, en cantidad y no de la tan manoseada frase "tiempo de calidad"), la conexión, la comprensión del otro, el amor construido sobre experiencias y sobre dedicación.
Mi hijo puede estar a kilómetros de distancia, en otro continente, pero sigo siendo el hogar. Sabe que siempre estaré con los brazos abiertos para escucharlo, para apoyarlo. Hace muchos años comencé mi camino de aprendizaje y crecimiento como madre junto a mi hijo Ignacio, no tenía un ejemplo de cómo ser madre o al menos ninguno digno de imitar. Nadie me enseñó, seguí mi instinto sabiendo lo que no quería repetir. Tuve claro qué era lo importante de enseñar para mí. Sin miedo. Día tras día.
Y ahora, cuando ambos ya somos adultos, puedo garantizar que funcionó. Una educación y crianza llenas de amor y respeto por la infancia, por los hijos, es el mayor orgullo y la mayor responsabilidad que habrá jamás.
Puede que en otras cosas de la vida me haya equivocado. En esto lo hice bien.
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viernes, 31 de mayo de 2019
El bullying se germina en los hogares. Padre obliga a caminar 8 km para ir al colegio a su hija...
Anda dando vueltas un video en el que un padre obliga a su hija de 10 años a caminar 8 Km para ir al colegio (en invierno, con 2 grados) por hacer bullying a una compañera.
No es la primera vez que circulan por las redes sociales vídeos donde castigan niños y que de tanto aplaudirlos se vuelven virales. Yo cada vez me convenzo más que hay mucho ego y un sadismo escondido en esos padres. Disfrutan sintiendo ese poder y alardeando en público del mismo.
Lo que ese padre ha hecho es humillar a su hija y además la ha humillado en público. Y luego nos preguntamos por qué los niños son violentos, cuando son siempre las principales víctimas de abuso y humillación por parte de sus padres y de la sociedad en general que no cuestiona, sino que por el contrario, aplaude los malos tratos hacia la infancia. Que aplaudan en las redes sociales, la verdad no me sorprende nada, pero que compartan estas noticias como ejemplo de educación y crianza psicólogos o personas relacionadas con la salud mental, me preocupa. Necesitan volver a estudiar. A actualizarse urgente.
El bullying se germina en los hogares, lo más seguro es que esa niña ha sido criada en un ambiente en el que ha normalizado la violencia, y el castigo y la humillación que está recibiendo es un reflejo evidente de lo que hay detrás de su conducta, y por eso la niña abusa de otro que considera más débil.
Los niños aprenden lo que viven: si viven en amor y respeto, aprenderán a amar y a respetar.
Si viven castigos o formas de educación violentas, si sufren carencias afectivas, si nadie les hace caso, si se burlan de sus fallos, si se habla despectivamente de ellos o a ellos, si se les dice que son tontos o malos, si sufren comparaciones con sus hermanos, si sufren humillaciones, si se descarga en ellos las frustraciones diarias, pues eso es lo que harán a los otros.
Obviamente, hay mucha gente que no lo ve y tampoco quiere verlo, porque sigue atrapada en las propias estrategias que necesitó de niño para convencerse que lo que hacían sus padres con ellos estaba bien.
El hecho de que la niña sea una abusadora necesita atención, pero el padre en vez de reflexionar con ella para entender el por qué de su comportamiento y ayudarle a canalizar de forma menos dañina sus emociones, apela a la humillación. Queda claro dónde aprendió la niña a justificar la burla, a desconectarse de los sentimientos de sus semejantes. Todo queda claro al ver el video.
Lamentablemente, con esta humillación (que de paso servirá para que sus compañeros se burlen de ella) no se corrige nada, sino que aumenta el sentimiento de rabia que la niña acumula dentro de sí.
No está sintiendo más empatía hacia los demás, sólo aprenderá, si acaso, a obedecer y en cuanto tenga la oportunidad de humillar a otro, lo repetirá.
Hay que entender que la infancia es por definición la etapa de recibir amor y cuidados. De la cantidad y calidad del amor recibido, dependerá la salud emocional futura y la capacidad de madurar bien.
Los adultos y el entorno hacen a los niños violentos. Por eso no deberíamos asombrarnos de que ellos hagan lo mismo con otros niños, y que esto no lo sepa un psicólogo, es del terror. Años de estudio y no entendieron ni papa, algunos lo exageran todo y otros son casi astrólogos.
Lo que los niños y adolescentes necesitan es ser respetados y vivir en un ambiente pacífico, no que les hagan más daño por algo que los adultos les han enseñado a hacer.
No es la primera vez que circulan por las redes sociales vídeos donde castigan niños y que de tanto aplaudirlos se vuelven virales. Yo cada vez me convenzo más que hay mucho ego y un sadismo escondido en esos padres. Disfrutan sintiendo ese poder y alardeando en público del mismo.
Lo que ese padre ha hecho es humillar a su hija y además la ha humillado en público. Y luego nos preguntamos por qué los niños son violentos, cuando son siempre las principales víctimas de abuso y humillación por parte de sus padres y de la sociedad en general que no cuestiona, sino que por el contrario, aplaude los malos tratos hacia la infancia. Que aplaudan en las redes sociales, la verdad no me sorprende nada, pero que compartan estas noticias como ejemplo de educación y crianza psicólogos o personas relacionadas con la salud mental, me preocupa. Necesitan volver a estudiar. A actualizarse urgente.
El bullying se germina en los hogares, lo más seguro es que esa niña ha sido criada en un ambiente en el que ha normalizado la violencia, y el castigo y la humillación que está recibiendo es un reflejo evidente de lo que hay detrás de su conducta, y por eso la niña abusa de otro que considera más débil.
Los niños aprenden lo que viven: si viven en amor y respeto, aprenderán a amar y a respetar.
Si viven castigos o formas de educación violentas, si sufren carencias afectivas, si nadie les hace caso, si se burlan de sus fallos, si se habla despectivamente de ellos o a ellos, si se les dice que son tontos o malos, si sufren comparaciones con sus hermanos, si sufren humillaciones, si se descarga en ellos las frustraciones diarias, pues eso es lo que harán a los otros.
Obviamente, hay mucha gente que no lo ve y tampoco quiere verlo, porque sigue atrapada en las propias estrategias que necesitó de niño para convencerse que lo que hacían sus padres con ellos estaba bien.
El hecho de que la niña sea una abusadora necesita atención, pero el padre en vez de reflexionar con ella para entender el por qué de su comportamiento y ayudarle a canalizar de forma menos dañina sus emociones, apela a la humillación. Queda claro dónde aprendió la niña a justificar la burla, a desconectarse de los sentimientos de sus semejantes. Todo queda claro al ver el video.
Lamentablemente, con esta humillación (que de paso servirá para que sus compañeros se burlen de ella) no se corrige nada, sino que aumenta el sentimiento de rabia que la niña acumula dentro de sí.
No está sintiendo más empatía hacia los demás, sólo aprenderá, si acaso, a obedecer y en cuanto tenga la oportunidad de humillar a otro, lo repetirá.
Hay que entender que la infancia es por definición la etapa de recibir amor y cuidados. De la cantidad y calidad del amor recibido, dependerá la salud emocional futura y la capacidad de madurar bien.
Los adultos y el entorno hacen a los niños violentos. Por eso no deberíamos asombrarnos de que ellos hagan lo mismo con otros niños, y que esto no lo sepa un psicólogo, es del terror. Años de estudio y no entendieron ni papa, algunos lo exageran todo y otros son casi astrólogos.
Lo que los niños y adolescentes necesitan es ser respetados y vivir en un ambiente pacífico, no que les hagan más daño por algo que los adultos les han enseñado a hacer.
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domingo, 3 de febrero de 2019
Criar niños y cuidar ancianos tienen mucho en común
Bisabuela Admida con su bisnieta Abril en los brazos.
PD: mi abuela murió el día martes 29 de enero.
Criar niños y cuidar ancianos tienen mucho en común. Ambas pueden ser experiencias muy gratificantes y enriquecedoras, pero a la vez consumen mucho tiempo, paciencia y energia, y por ello a algunos cuidadores les resultan muy agotadoras. Lo agravante en el caso de los ancianos es que se les ve yéndose, a diferencia de los niños que se les ve crecer.
Creo que no hay procesos personales que enseñen más de uno mismo, que saquen lo mejor y lo peor, que pongan a prueba, que muestren y que exijan.
Dejar llorar solo a un niño, es lo mismo que dejar días enteros a un anciano sin compañía. Daña. Es abandono.
Dar comida una vez al día y tener un techo no basta. Para un niño crecer sin contención tendrá graves consecuencias. Abandonar a un anciano es esperar que se parta su corazón, física y emocionalmente. Y esto último, lamentablemente, no es una metáfora.
Cuidar es dar, dar amor. El mal es falta de amor. Sobra ego y falta compasión.
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