martes, 23 de octubre de 2018

Me repatea escuchar sólo quejas de los niños

Me repatea escuchar sólo quejas de los niños: 
Se mueven, ensucian, hacen ruido, molestan, gritan, no obedecen, juegan, saltan. O sea, molestan por ser niños. Pero oye, los adultos se matan, pegan, insultan, maltratan, se emborrachan, escupen en la calle, provocan accidentes. Pero ellos, los señores del universo, quieren prohibir a los niños de todos lados, les molesta compartir los mismos lugares. ¿Acaso no hay adultos que molestan?. ¿Acaso no hay maleducados mayores de 18 años, cerdos y malolientes que no saben comportarse?.






Tratar a un perro como a un ser humano es maltrato animal

Alimentar y tratar bien a los animales es una obligacioón o así debería ser para todos los que deciden tener mascotas. Pero para empezar hay que tratarlos como animales que son, a veces el amor por ellos hace que mucha gente los trate como seres humanos, por eso se pueden ver tiendas, hoteles, peluqueros, restaurantes, fiestas de cumpleaños, y otros establecimientos dedicados a someter a los animales a actividades propias de las personas. Dicen los expertos que tratar a un perro como a un ser humano es maltrato animal. La gracia es que sean animales con la distancia que eso implica respecto de los humanos. Un perro tiene necesidades propias, muy diferentes a las de las personas.

Me gustan los animales, crecí junto a muchos en el sur de Chile. Mi hijo mayor tuvo perros y otras mascotas. Hasta lloramos juntos cuando murió su hámster. Así que sí, me gustan mucho y los respeto, pero jamás diría que un perro es como un hijo. No existe punto de comparación. Créeme. Un hijo necesita atención las 24 horas del día durante muchos años, no se puede quedar solo en casa mientras uno se va a trabajar. La educación va más allá de trae la pelota, levanta la pata para saludar y espera para salir a mear. 

Tener mascotas es lindo. Yo he tenido perros y la relación que se establece es profunda y bonita. Pero no es comparable de ninguna manera a tener un hijo. He tenido 3 hijos y las diferencias entre un perro y un hijo son evidentes. Y ya ni te explico la parte emocional. En serio. No tiene nada que ver. 
Tampoco hay que confundir el apego interesado de la mascota como expresión de amor incondicional. El pobre animal no tiene otra que someterse incondicionalmente a su amo por un plato de comida diario. Las mascotas no tienen la capacidad de elegir con quién están. 

Es más, en Estados Unidos hay un debate sobre los derechos de los animales y es saber quién vive más feliz; si el perro callejero que sigue sus instintos o el que está echado en el sofá de una casa aislado? Los expertos dicen que un perro de la calle se comporta mejor que uno que vive dentro de una casa. Tiene el reto de sobrevivir. El perro de la casa con suerte sale a caminar al aire libre 15 minutos, no tiene propósito. Los expertos también dicen que los perros hoy tienen muchos problemas psicológicos que hace décadas no eran frecuentes porque al humanizarlos se le impone sufrimientos innecesarios. Reglas humanas ridículas que van desde los peinados a tratarlos como guaguas.

jueves, 23 de agosto de 2018

El estrés en los primeros años de vida modifican el cerebro.

El tiempo que los padres pasamos con nuestros hijos y la calidad del vinculo de apego que formamos con ellos, son factores protectores para su salud mental. Los cuidados inadecuados hacen a los niños propensos a la ansiedad, a la depresión y les impide regular bien sus emociones de adultos.
Muchísimos estudios serios han demostrado que el estrés en los primeros años de vida modifican el cerebro.
Hay que tomar conciencia respecto a las enfermedades mentales. En la prevención está la clave.





sábado, 18 de agosto de 2018

Los padres podemos ayudar a nuestros hijos a encontrar la pasión por los libros




Y así todos los días. Mis hijas son unas apasionadas lectoras. Leen cada día sin que nadie las obligue. Me han preguntado varias veces cómo hago para que mis hijas lean sin que se vuelva una pelea o para que no sólo lean los libros escolares obligatorios.
Bueno, la manera en que siempre hemos inculcado con Cristián la lectura en nuestra casa, es facilitando muchos libros de distintos temas a nuestros hijos (con Ignacio hicimos lo mismo). Que siempre estén a mano, que los tengan a su altura, leer juntos, que ellas vayan leyendo y alternando distintos personajes, y una de las cosas que más han disfrutado siempre, leerles todas las noches antes de dormir libros que ellas elijan.

Tienen libros de cuentos, novelas, de historia, de ciencia, fábulas, sus preferidos, los Pop up, en inglés y en español.

Los padres podemos ayudar a nuestros hijos a encontrar la pasión por los libros y el aprendizaje, pero sin nuestro apoyo pueden quedarse en el aprendizaje obligatorio del colegio y el ocio no creativo, sin ganas, sin pasión. Y esto es para todo, no sólo para la lectura, puede ser tocar un instrumento, hacer algún deporte, armar figuras de madera (mi hijo Ignacio estaba horas en eso), pintar, dibujar, escribir canciones. Para eso debemos animarlos y facilitarles que puedan explorar, aprender, dedicarle tiempo y motivarse en ello. Es una enorme riqueza lo que esta experiencia les entregará para su desarrollo personal.











miércoles, 20 de junio de 2018

Salud mental, en la infancia está la clave.


Si todos supieran antes de ser padres que la salud mental de los adultos se define durante la infancia, quizás tratarían mejor a sus hijos, y a todos los niños.




miércoles, 23 de mayo de 2018

Los sueños se pueden cumplir, pero no basta con soñar.

A ver, churris, siento tener que ser yo la que les quite la ilusión, pero eso de "Decretar" o el discurso new age de que "querer es poder" o la "ley de la atracción", suenan muy bonito, pero es falso. Es autoengaño.
Cuando alguien espera que algo maravilloso llegue a su vida, tiene sueños, deseos, no se queda esperando sentado repitiendo mantras. Cuando se quiere algo, se toman responsabilidades, se trabaja, se vuelve proactivo. Se aceptan los errores, no se buscan excusas, se buscan soluciones.
Hay que ser valiente, actuar. Los sueños se pueden cumplir, pero no basta con soñar.






viernes, 18 de mayo de 2018

"Día de la madre". Somos personas, mujeres, no santas, no súper mamás.

Hace como una semana que no entro a Facebook. Desde que estoy trabajando por las mañanas lo hago cada vez menos, pero siempre vuelvo a dar una vuelta, hoy que volví me encontré con los posteos por el día de la madre (en latinoamérica se celebra en mayo, acá en Londres, en marzo). Me gusta ver los dibujos y tarjetas de felicitaciones que hacen los niños. Para ellos somos las mejores. Aprovecho de subir las tarjetas que me hicieron mis hijas, a ellas les encanta dibujar y escribir cartitas para su papá y para mí.

Lo que no me gusta son los clichés sobre ser madre. El hecho de ser madre no hace que una se convierta en mejor mujer o persona. Es más, hay algunas que son unos verdaderos monstruos.

No existe una forma ideal o perfecta de ser madre, existen mujeres que habiendo parido o no, se desempeñan en esta función, donde la mayoría de las veces nos equivocamos porque no hay un manual ni un mejor "modo" de ser madre.

Ser madre es algo que cada una define en el contexto de su vida. Para algunas puede ser una oportunidad de crecimiento, de cambio, de responsabilidades y felicidad, para otras puede ser algo de lo que se arrepentirán por siempre. La maternidad es una tremenda labor, importantísima, pero no hay una única manera de serlo y tampoco es la única labor a la que estamos destinadas las mujeres.

Cada madre, cada hijo es diferente. No existe la madre perfecta o infalible. Ojalá existieran menos madres sufrientes, sacrificadas, súper héroes que se sienten chófer, pediatra, doctoras, psicólogas, profesoras, la flor más linda del universo. La gran mayoría de las madres del mundo hacemos eso: cuidamos, enseñamos, limpiamos mocos y no dormimos cuando tenemos hijos enfermos, pero somos personas, mujeres, no santas, no héroes. Eso de ser súper mamá se vuelve una carga pesada cuando se lleva el peso de todo encima.

En vez de pedir reconocimiento en estas fechas o de contar lo "sacrificadas" que son sus vidas, mejor pedir ayuda, hablar. Es verdad que a veces estamos más solas, sin familia, sin amigos, sin una red de apoyo y lo hacemos lo mejor posible. Pero no nos confundamos, la crianza no nos compete sólo a nosotras, las madres. La crianza es una responsabilidad de todos los involucrados, madre, padre, familia, sociedad.

El mejor regalo, y no sólo para el día de las madres, es no idealizar la maternidad y reconocer que en esta tarea no tenemos por qué estar solas y actuar en consecuencia. Menos halagos y más responsabilidad compartida en la crianza.