jueves, 19 de mayo de 2016

Conversaciones con Abril.


Abril: Mamá, me gusta la lluvia.
Yo: A mí también y me recuerda a La Unión, ciudad donde nació tu hermano Ignacio y yo.
Abril: ¿Y también saltabas en los charcos de agua?. Eso es súper cool...
Yo: Sí, Abril, también saltaba.
Abril: Saltemos juntas ahora...Uno, dos, tres...

Conversaciones con mi hija de 4 años mientras caminamos en un lluvioso día de primavera en Londres. Sólo me falta el techo de zinc.


lunes, 16 de mayo de 2016

Los niños no son Angelitos, no son niños cristal, no son niños índigo, no son perfectos.



Los niños no son Angelitos, no son niños cristal, no son niños índigo, no son regalos, no son perfectos ni son seres especiales enviados desde el cielo. Tampoco vienen a este mundo a cumplir una misión especial.

Hay padres que no quieren entender que sus hijos no son responsables de su crecimiento personal ni de su felicidad. La única misión que tienen los hijos es consigo mismos. Los procesos relacionados con la paternidad son de los padres. Ser la luz de los ojos de la madre es una mochila pesada. ¿O qué pasará cuando ya no sea el hijo complaciente ni amoroso?, ¿se enoje o se equivoque?, ¿se apagará la luz de sus ojos? ¡¡¡No!!!

La luz de nuestros ojos es nuestra propia luz y nuestros hijos brillan con luz propia. No ubiquemos sobre ellos el peso de nuestra felicidad o nuestra tristeza. Derramemos nuestro amor gratis y humanamente. Porque aunque ellos se enojen y no se comporten "angelicalmente" seguiremos amándolos. Aunque nosotros nos enojemos, seguiremos amándolos. Hagámonos cargo de nuestros procesos sin darle a nuestros hijos la responsabilidad de ser para nosotros aquello que nos sostiene.

Los hijos no deben "cuidar a sus hermanos","dar el ejemplo", "ser el hombre de la casa","la razón de vivir", "el motor de mi vida", "el motivo para levantarme". "lo que me da fuerza". No responsabilicemos a los hijos de nuestra vida, de los fracasos o aspiraciones.
Déjenlos ser niños. No hay que transformarlos en "viejos chicos". No hay que hacerlos sufrir desviviéndose para no fallarle a sus padres. No hay que enjaularlos en el podio del perfeccionismo. Ojalá ellos puedan defraudar y equivocarse algún día. Ojalá puedan dejar de vivir en función de las expectativas que los padres, desde el "amor", han puesto sobre ellos.

Todos somos seres humanos, cada uno con sus virtudes y sus desafíos, cada uno con sus particularidades, y si aceptamos que todos somos diferentes, ¿por qué dibujar una “línea celestial imaginaria” que divide a las personas?

Paremos las idealizaciones de la maternidad y de paso le sacamos a los niños el peso de enseñarnos algo o iluminar nuestro camino. Ellos no vienen a completarnos, vienen a ser ellos mismos.




Los niños pasan menos tiempo al aire libre que los presos de máxima seguridad.

Sistema patológico, pero vida moderna lo llaman.



Los internos de las prisiones de máxima seguridad de Estados Unidos salen al patio al menos dos horas al día. Por extraño que parezca, este tiempo es el doble del que pasan jugando en la calle, de media, los niños de entre 5 y 12 años de todo el mundo. Esto es lo que se desprende de una investigación dirigida por las marcas británicas de detergente OMO y Persil, que se llevó a cabo en 10 países con 12.000 padres que tenían hijos de estas edades. Según sus conclusiones, los pequeños no suelen superar los 30 minutos al día al aire libre.

Conforme a estos resultados, Persil lanzó una campaña publicitaria titulada Liberad a los niños. Ensuciarse es bueno. Liderada por sir Ken Robinson, conocido por su trabajo en creatividad, innovación y educación, y el doctor Stuart Brown, director del Instituto Nacional del Juego, los padres pueden compartir sus puntos de vista acerca de la importancia del juego y registrar el colegio de sus hijos en el Día de la clase vacía, una jornada de aprendizaje fuera del colegio.


Ver Video

El vídeo que puede encontrar sobre estas líneas es un anuncio de esta campaña. En él se pone de manifiesto lo importante que es, para el día a día de los internos de la prisión de máxima seguridad Wabash Valley en Indiana (Estados Unidos), realizar actividades fuera de las celdas. Los presos describen su tiempo libre diario como “el momento más importante del día”. Si este rato se viera reducido a la hora que disfrutan los menores al aire libre "sería una tortura", asevera uno de ellos.

El uso de antibióticos y el 'exceso de higiene' aumentan la posibilidad de que los niños desarrollen alergias

Además, las manchas de barro no son solo un indicador de diversión. Contra lo que pueda parecer, que los niños no estén siempre impolutos es bueno para la salud. Un estudio llevado a cabo por el departamento de alergología del hospital de Gotemburgo, en Suecia, llegó a la conclusión que vivir en casas extremadamente asépticas daba lugar a un efecto paradójico: hacía más probable que las defensas de los niños se volvieran irritables.

La idea de que un ambiente algo más sucio como una granja ayuda a que los críos desarrollen menos alergias y sus defensas sean más fuertes se conoce como Hipótesis de la higiene. Según contó a BUENAVIDA Francisco Guarner, presidente de la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos, para curarnos en salud, "conviene aumentar el contacto con la naturaleza".

A finales de los años 80, el epidemiólogo inglés David P. Strachan concluyó con un estudio que los menores con menos rinitis alérgica eran los que se habían expuesto a infecciones durante la edad temprana, bien por contacto poco higiénico con hermanos mayores o adquiridas antes de nacer. Estudios posteriores llevan a la conclusión de que el uso de antibióticos y el “exceso de higiene” aumentan la posibilidad de que los niños desarrollen alergias.

Un guardia de seguridad de la prisión Wabash al que entrevistan para esta pieza audiovisual, defiende el valor de ensuciarse: "Si los niños no necesitan meterse urgentemente en la bañera, es que no han jugado lo suficiente".





Fuente: El País.






"Estamos volviendo locos a nuestros niños"

La Convención Internacional de los Derechos del Niño, convención a la que Chile se adscribió en 1990, en su artículo 31 dice:

“todo niño tendrá derecho al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad, y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.”










sábado, 14 de mayo de 2016

Libertad.

Torrelaguna. Madrid. 2013.
Escribí esto hace 3 años en España y aunque no lo recordaba, sigo pensando y sintiendo igual.

Amo la libertad de criar a libre demanda, sin prisas, sin reloj. Amo la libertad que otorga la lactancia a libre demanda, la crianza en brazos y el colecho.
El apego es a libre demanda. La seguridad es a libre demanda. La calma y La Paz es a libre demanda.
Amo la libertad...Y a mis hijas también les gusta ser libres ...



viernes, 13 de mayo de 2016

Castigo físico. Un trauma para toda la vida.





Un reciente estudio publicado este mes en ‘Journal of Family Psychology’ revela algunas claves sobre los efectos psicológicos que tiene en nuestros hijos el castigar por medio de la agresión física, aunque como bien apuntan los especialistas, un golpe siempre va precedido de una cadena de insultos y amenazas. El macroestudio sobre el castigo físico, realizado por la Universidad de Austin, en Texas, y la Universidad de Michigan, recoge cinco décadas de investigación sobre la conducta y el castigo de 160.000 niños para concluir que los efectos del azote en la infancia tal vez frenen un comportamiento negativo de forma momentánea, pero provocan numerosos problemas en los menores: se vuelven más agresivos y antisociales, y puede producir problemas mentales y dificultades cognitivas.

Según datos de UNICEF, en 2014 el 80% de los padres de todo el mundo confesaba golpear a sus hijos para contrarrestar un mal comportamiento. Una cifra que los autores del estudio esperan que disminuya en la medida en que se conciencie a los padres sobre los daños de este tipo de disciplina corporal.

“Nuestro análisis se centra en lo que muchos americanos reconocerían como un mero cachete y no comportamientos potencialmente abusivos”, dice Elisabeth Gershoff, profesora asociada de desarrollo humano y ciencia familiar en la Universidad de Texas. Y añade que “descubrimos que los azotes estaban asociados con un resultado negativo no intencionado y no con una conformidad a medio o largo plazo, que es lo que los padres creen cuando disciplinan a sus hijos”.

Tanto Gershoff como Andrew Grogan-Kaylor, coautor del estudio y profesor asociado en la Universidad de Michigan, observaron que los pescozones estaban vinculados a 13 de los 17 resultados que examinaron y que en todos casos eran negativos. “Los azotes incrementan la probabilidad de que el niño sufra una gran variedad de trastornos y es lo opuesto a lo que los padres quieren conseguir con ello”, concluye Grogan-Kaylor, para quien los datos extraídos confirman que la diferencia entre un bofetón y el abuso físico es solamente de grado y tiene efectos parecidos en los menores.

Un trauma para toda la vida

Ambos científicos no se limitaron a estudiar a niños, sino también a adultos que habían sido castigados corporalmente en la infancia, pudiendo comprobar que muchos de ellos experimentaban comportamientos anti sociales y problemas mentales, además de aplicar similar disciplina a sus propios hijos.




Fuente: El Confidencial.

domingo, 1 de mayo de 2016

Sesgo de confirmación. Facebook los hace en serie...igual que al signo zodiacal.

Hay gente que comparte y se CREE todas las trolas que confirman su forma de ver el mundo.
Es algo normal, todos lo hacen, aunque unos más que otros. Sesgo de confirmación se llama.
La motivación de consistencia es cuando las personas seleccionan información que contenga implicaciones positivas de sí mismas. Es una buena estrategia para mantener el autoconcepto y la autoestima.
Pero hay que preocuparse cuando para mantener la autoestima y el autoconcepto hay que hacerlo por Facebook. Algo pasa cuando hay que agarrar cualquier esquelita de por ahí, sin base seria, ni nada, para agrandar o mentir sobre aspectos positivos con el fin de lograr prestigio y reconocimiento social.
Una autoestima segura es genuina cuando su validación no depende de fuentes externas, cuando no es necesario el autoensalzamiento y se admiten y aceptan los aspectos negativos de la misma.