miércoles, 5 de octubre de 2022

Vergüenza debería darles llamarse feministas.

Una verdadera mujer tiene que ir con el cimbel al aire (la foto original no tiene una berenjena, obviamente).


Esta foto explica claramente la ley trans que se busca en Chile y las “feministas” del congreso aplauden con las orejas Vergüenza debería darles llamarse feministas.

 

 


El velo es opresión y no empoderamiento



Mientras, en muchos países occidentales, se “reivindica y aplaude” el uso de velo, hijab y similares como “símbolo cultural y de Libertad”, en Irán asesinaron a una joven de 22 años por llevar mal puesto el velo.
“Usar velo empodera. Da libertad. Es Cultura”, dicen. Pero el sábado recién pasado enterraron, a Mahsa Amini, asesinada a manos de la Policía de la Moral por llevar “mal puesto el trapo islámico”.


Las Bravas y valientes mujeres iraníes no se quedaron calladas y salieron a la calle, arrojando al suelo el trapo (con todo lo que esto conlleva) por el que la mataron. 


Tapar a las mujeres es un signo cultural de machismo.


Las mujeres que han sido enculturadas en esta costumbre sufren mucho para liberarse y muy pocas lo consiguen. 


Es que educar a las niñas desde que nacen para aceptar como un deseo de Dios usar velo es una cooperación con el horror y un daño directo a la libertad de las mujeres.


Justificarlo o reproducirlo sabiendo el daño que hace me produce verdadero asco.


No debemos normalizar ni romantizar un signo de sumisión machista.


El velo es opresión y no empoderamiento o Mahsa estaría viva.


Si mata no es cultura.

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miércoles, 28 de septiembre de 2022

Las mujeres no somos una identidad, un colectivo o disidencia


 


En Chile esta horrible propaganda promocionó el Apruebo en el referéndum de la Constitución. 


Un hombre vestido de mujer viaja al pasado para entrar en casa de las pioneras del feminismo a decirles que algún día “todes” tendrán derechos. La idea era apoyarse de la fuerza del feminismo chileno, pero ahí están ellas, en silencio, muertas de miedo, en cambio él, el protagonista, of course, habla con expresión de iluminado agarrándole la mano a una temblorosa Marta Vergara. Esto es humillante para la memoria de Marta Vergara y su lucha por los derechos de las mujeres. 


No celebré con la derecha chilena el triunfo del rechazo porque no es un triunfo de ella. Celebré con quienes no aprobaron por considerar inadmisible que se nos clasifique a las mujeres en la categoría de «personas gestantes y disidencias». Las mujeres no somos una identidad, un colectivo o disidencia, ni tampoco parte de las múltiples diversidades con las que la izquierda posmoderna está pasándose por el forro luchas políticas universales que pretenden una transformación social. 


Las mujeres somos más de la mitad de la ciudadanía y no podemos tolerar faltas de respeto, ni de derecha ni de izquierdas.

 

 



domingo, 31 de julio de 2022

Los países en los que se inspiró la Ley Trans para el cambio de género en menores ya dieron marcha atrás.

 


Cirujanos que merecen prisión e inhabilitación. Los profesionales de la salud que “no se mojan” y callan son cómplices de esta barbarie. Todo esto traerá vergüenzas futuras y tendrán que ser confrontadas y espero que cuando esto explote recordemos de qué lado estaba cada uno.
España y Chile por querer ser “súper inclusives", están tomando decisiones que traerán sufrimiento y daños irreversibles. Están tan cegados en su ignorancia que no tienen idea que en los países en los que se inspiró la Ley Trans para el cambio de género en menores ya dieron marcha atrás.
Finlandia, Suecia y Reino Unido comenzaron por controlar las hormonaciones en menores de edad.
Ya no cabe ninguna excusa. Hay que hablar, hay que enfrentarse a esta locura.

 


 

jueves, 28 de julio de 2022

Les cuento cosas de mí y sólo una de ellas es mentira.

Siguiendo el ejemplo de un querido amigo (no etiqueto para no salir en su muro), les cuento cosas de mí y sólo una de ellas es mentira.
-Odio el frío, pero me encanta la navidad nevada
-Jamás llevo reloj
-Soy lampiña. Nunca me he hecho depilación
-A mi amore lo conocí en un gimnasio
-No es fácil engañarme
-No hay nada que me guste más que las guaguas y los niños
-Siempre quise tener 3 hijos
-He dormido dos veces en un calabozo
-Maté a un cachorro de San Bernardo con un hacha
-No me interesa la gente por lo que hace o por lo que tiene pero sí por lo que es
-Todavía me sé de memoria la Oración para la devoción a Josemaría Escrivá de Balaguer que me aprendí de niña
-Corto de raíz a los pasivo/agresivos porque son muy peligrosos y detestables. Bajo su supuesta buena onda y el “Sólo era una broma”, ocultan su ponzoña
-Me peleé a combos y patadas con un hombre por defender a una hermana, pero lo inmovilicé con una llave de Jiu Jitsu, sin saber que era Jiu Jitsu porque todavía no conocía ni practicaba ese arte marcial
-Adivino los desenlaces de las películas
-Mis amigos son para mí como hermanos
-No aguanto mentiras, manipulaciones ni chantajes de nadie, por lo que algunas personas se han quedado en el camino
-No me he tenido que operar nunca de nada, así que no tengo ningún punto en mi cuerpo
-No tengo ningún tatuaje
-Soy muy fuerte pero no soy dura
-No soporto a los egoístas, mezquinos, avaros con el signo peso en los ojos. La plata va y viene, pero a la tumba no se la podrán llevar
-No cocino
-Cuantos más años cumplo, más chucheta y resuelta me vuelvo
-Soy muy disfrutona
-Me encanta el country y el heavy metal aunque sean estilos muy diferentes
-Intento ir a misa todos los domingos
-Hice atletismo siendo adolescente y competí en regionales
-Hice pis en la calle en pleno centro de Madrid, en Puerta del Sol.
Frente al Corte Inglés, para ser más precisa
-Me caí en moto
-Estoy adicta a los pickles (especialmente a los pepinillos y coliflor crujientes)
-También estoy adicta a los chicles de cubitos de menta
-Lo que más me llena de orgullo y satisfacción de mi trabajo, es ver a las mujeres seguras e independientes
-No me gustan las comedias románticas
-He llorado con canciones de Pink Floyd
-No me confío de la gente tibia, la que no toma partido para no ser señalada. La políticamente correcta que nunca queda mal con nadie
-Una vez me di un beso con una mujer y otras dos se me han declarado
-Me encanta vivir en Los Angeles porque es una maravilla
-Nunca he hecho dieta
-No tengo miedo a cambiar mis ideas, de hecho, he cambiado varias con los años
-Una vez tomé sangre cruda
-Me encanta la gente mayor, hablar con ellos, escucharlos, tomarles de la mano y escuchar sus vidas. Esto lo hacía con mi Tata y creo que es por eso que me gusta tanto. Además, escribí sus cartas por años cuando él ya no pudo hacerlo (sufrió una hemiplejia)
-En el confinamiento volví a bordar en punto de cruz y ahora estoy a punto de terminar un cuadro de un gato que me pidieron mis hijas
Y ya.
 

 

 

lunes, 27 de junio de 2022

¡Feliz cumpleaños, feliz vida, hijo de mi corazón!


Hoy, 21 de Junio, está de cumpleaños este guapetón que es mi primer hijo y mi primer amor en la vida.

 El tiempo en la maternidad es tan raro. A veces corre tan lento cual día de la marmota y otras corre que se las pela. Llega un día en que tu guagua deja de ser ese ser que requería toda tu atención y ya no es sólo que tu hijo crezca, es que ya no volverás a vivir esa etapa.

 
Recuerdo nítidamente su infancia. Tan maravillosos recuerdos. Nuestros juegos inventados, los “cati cati” (que ahora sigo jugando con Abril), el dormir juntitos. O la lengua de trapo adorable que tenía con dos años. O el "me gusta Pink Toyd, como a ti, mamá”. O las aceitunas marionetas, que nos comíamos muertos de la risa. Y tantas, tantas cosas que, aunque nunca será igual que los momentos vividos, quedarán tantísimos recuerdos asociados a cosas tan diferentes que mire dónde mire siempre recordaré esas maravillas.


Ahora lo veo ya grande y a la vez lo veo ahí, con sus primeros dientes, su primera palabra, su pelito claro que le caía hasta los hombros, las cosquillas, nuestros juegos tan sencillos y tan nuestros.
Qué privilegio verlo crecer y ver cómo fue encontrando su yo, sus gustos, sus caminos.


A veces quería que no creciera tan rápido porque sabía que hay momentos que no van a volver, porque quería seguir comiéndomelo a besos, porque sabía que cuando se hiciera mayor seguramente le tendría cerca, pero volaría como debe de ser. 


Esto lo he pasado con mi Ignacio y me pasará con las dos más chicas que me quedan. Es precioso. Es un poco trágico. Pero es un tremendo privilegio. Todo va a cambiar para a la vez permanecer para siempre en mi corazón.


Pero me doy cuenta de lo afortunada que soy, que la vida se hace imparable a través de nosotros y el enorme privilegio de montar la obra sobre el telón de la puesta de sol.
¡Feliz cumpleaños, feliz vida, hijo de mi corazón!

 


 

lunes, 21 de febrero de 2022

Sigo siendo tan buena profesional, sigo siendo tan madre, con fotos con mucha o con poca ropa.

 Hace 3 días por error esta foto se subió a mi Facebook. Mi marido estaba haciendo un collage con fotos mías desde su celular y como casi siempre las subimos directamente, esta vez se subió sin pedir confirmación.
Me morí de vergüenza cuando una amiga me escribió por Whatsapp "Tremendo culo, mamasota". Me fui volando a borrarla cuando me aclaró de lo que me hablaba. Llamé a mi marido que estaba trabajando y le dije: "¿Pero cómo? Ná que ver que siendo psicóloga salga mostrando el poto".
Luego pensé :"¿Pero por qué tanta vergüenza?. Es mi cuerpo, lo cuido y respeto." Y, justamente de eso se trata, de respeto. La sociedad machista en la que vivimos nos hace creer a las mujeres que si salimos ligeras de ropa, si hablamos, sonreímos o somos simpáticas perdemos el respeto de los demás. Nos convertimos en floreritos sin cerebro y que poco menos que estamos invitando a los hombres a nuestra cama. Sentí el peso del machismo al que le he pegado combos, combos y más combos durante toda mi vida y no sólo por mí, sino que por muchas mujeres, cercanas y no tanto.
Recordé que eso sentí cuando fui la única mujer entre 30 hombres estudiando Ingeniería.
Durante 3 años y medio estudié Ingeniería en Construcción (saqué el título técnico, me faltó poco más de un año para terminar la Ingeniería, pero buéh). Al principio estuve complicada porque no podía vestir ropa ajustada. Las clases en terreno eran las peores, así que usaba nada de escote. Los pantalones tenían que ser sueltos, intentaba que no se marcara mi cuerpo, pero era imposible, ¡soy mujer! y a mucha honra.
Era agotador tener que cuidarme para no dar "motivos" a mis compañeros (y profesores) para que no me miraran y RESPETARAN. Hasta que un día me aburrí (menos mal que atiné rápido; tengo paciencia, pero poca, y menos cuando siento este tipo de disonancias).
Me di cuenta de que podía vestirme como quisiera porque el respeto no tiene nada que ver con eso. No tuve que mimetizarme con mis compañeros para ser una alumna destacada y una de las pocas que se eximió de Física y, a la hora de hacer la práctica, encontrar una de las mejores en una reconocida empresa del rubro, donde me quedé trabajando de manera fija.
En este trabajo nuevamente era la única mujer en terreno (la otra mujer era quien hacía la limpieza) pero ya no me urgía por tonteras. Llegué tan confiada que el encargado de obra me preguntó si no me daba vergüenza estar con más de 300 hombres, 8 horas diarias de lunes a viernes y en terreno más encima. "Vergüenza para robar", le respondí.
En España me pasó algo parecido, pero en una obra de muchísima mayor envergadura, con más de 2000 hombres en terreno. Trabajé en el área de topografía en el AVE (Línea de Alta Velocidad Madrid-Valladolid). Una de las mejores experiencias de mi vida y nuevamente era la única mujer en terreno, de hecho, por ese motivo me presentaron a Esperanza Aguirre (presidenta de la Comunidad de Madrid) cuando fue a conocer la obra.
Volvería feliz, encantada de la vida a trabajar en construcción y en terreno, si no fuera porque amo tanto la psicología.
Retomando, después de esta larga introducción. Son fotos tomadas por mi marido, 100% naturales (libre de operaciones, siliconas o cualquier otra intervención), sin photoshop, sin maquillaje (lo que más me produzco, y cuando lo hago, que es nunca, es eyeliner, brillo labial, un poco de máscara de pestañas y pare’contar).
Entre que no sé maquillarme (no tengo idea cómo algunas mujeres pueden con tanta facilidad maquillarse y quedar como estrellas de cine, incluso yendo arriba del metro. Y aparte que me muero si tengo que sacarme a diario capas de estuco).
Pero bueno, me niego a autocensurarme.
Después de borrar la publicación, la comparto de nuevo porque me siento cómoda en mi cuerpo, esto ya lo he dicho antes. Mi cuerpo es en parte genética y ejercicios. No me restrinjo nada a la hora de comer, soy bien golosa. Me gusta comer rico, tomar champaña, Baileys o una buena copa de vino. Y no voy al gimnasio para mantenerme “rica”, lo hago porque me encanta el deporte, he hecho toda mi vida, desde atletismo (empecé a los 13 años) hasta Kick boxing.
Aparte que tengo todo el derecho a ser vanidosa si quiero. No me voy a acomplejar ahora que ya he parido 3 hijos. Puedo ser exhibicionista si se me da la gana porque además encuentro que me veo la raja.
Me aburre lo "pudoroso", "vergonzoso", "de eso que no se habla" porque cuando de ESO no se habla en rigor es no hablar de NOSOTRAS, LAS MUJERES. Lo que no se nombra no existe. Por eso no se habla de nuestra sexualidad, de nuestra genitalidad, de nuestros deseos.
Yo camino por esta vida con la espalda derecha y la frente en alto. Soy una mujer grande y no permito que esta sociedad de discursos patriarcales, envidiosos y castradores de la sexualidad femenina, la mayoría mensajes culturales que son una CONDENA, intercedan en mis ganas de vivir como realmente quiero. Yo antes que psicóloga, madre o esposa, soy mujer.
Me aburro de ver y leer mujeres con culpa y miedo a ¡SER!
Por otro lado, imagino que esta foto sólo será vista por los amigos que visitan mi muro, no más de 20 ó 30. Como diría mi querido amigo y poeta Martín Alvarenga: “Esa inmensa minoría". Inmensa minoría que tanto aprecio. Los que valoran la información que comparto, de paper científicos, fíjense.
Los que saludan a mis hijas por sus cumpleaños. Los que leen mis arrebatos y comentan.
Quizás esta sea una buena excusa para cambiar la privacidad de mi muro y eliminar a las y los mironcitos con los que no mantengo ningún tipo de contacto y de paso evito que mis fotos sean vistas por personas que no están interesadas en mi vida personal o que simplemente no quieren verlas. Ya saben quienes me conocen, encuentro obsceno ser monedita de oro para agradarle a todo el mundo, porque siempre, digamos lo que digamos, la imagen personal va asociada a ciertos prejuicios sociales, culturales, a veces incluso religiosos.
Me imagino que han escuchado que las rubias son tontas y si son lindas, peor. Prejuicios, nada más que prejuicios. Es como decir, que las feas son más inteligentes. O que para realizar un trabajo serio e importante hay que ser poco femenina. Prejuicios. Estereotipos todos.
Me carga ver mujeres con la autoestima baja, y esto suele empeorar después de ser madres. No hay que tener el feroz cuerpo, ser flaca o la más linda, para nada. Sólo hay que mirarse, reconocerse, cambiar si se quiere cambiar algo y gustarse.
Yo lo tengo claro, sigo siendo tan profesional y sigo siendo tan madre, con fotos con mucha o con poca ropa.
El punto es que soy libre para decidir. De hecho, no publico la foto y texto porque necesite la aprobación de nadie. Todo lo contrario, respeto a todas las personas, pero sus opiniones son sólo eso.